Reelección de Maduro y venta de petróleo

Colombia ya supera a Venezuela en envíos de petróleo a Estados unidos, una situación impensable hasta hace unos años, bueno y malo a la vez.

EditorialLR

La reelección en Venezuela del presidente Nicolás Maduro ya empieza a hacerse sentir en el mercado petrolero del mundo, pero para mal, especialmente para sus finanzas altamente dependientes del crudo. La Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) reconoció el descenso en la producción petrolera venezolana que viene incumpliendo el pacto que ha permitido el alza del barril, al punto que Colombia ya supera a Venezuela en los envíos de petróleo a Estados Unidos, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos, que reportó que en febrero (el último dato que tiene disponible) Venezuela exportó a Estados Unidos 472.000 barriles diario, mientras que Colombia envió 477.000, una situación que nunca se había presentado y que pone al país en la órbita de productores de petróleo y nos pone en un escenario impensable que es bueno por naturaleza, pero preocupante, pues en términos de políticas públicas el país no ha avanzado mucho en hacer de la riqueza petrolera un eje para desarrollar otros sectores.

Durante los cuatro años del gobierno de Maduro, la producción de Venezuela ha caído 45%. Entre 2014 y 2016, los ingresos de Pdvsa cayeron 60,6%, según las cuentas de la Cepal. El servicio de la deuda de la estatal petrolera venezolana, del año pasado, significó pagos superiores a US$5.000 millones, una cifra que distorsiona el flujo de ingresos para un país que agoniza en su modelo económico, justamente por la falta de divisas para destinar a las importaciones. El chavismo socialista del vecino país, acentuado durante el lustro de gobierno de Maduro, ha hecho que la economía colapse ante una hiperinflación no declarada y una producción de productos y servicios que no abastece los mínimos de la economía doméstica. Ahora con la nueva situación de disminución de las ventas de petróleo venezolano a Estados Unidos, su situación preocupa más a la Opep, cartel que ha tenido en Venezuela a un histórico aliado en este continente. Estados Unidos es el principal destino de las ventas de crudo de Venezuela y Pdvsa ya ha empezado a enfrentar embargos en refinerías del Caribe al no poder cumplir sus pagos, y lo peor es que 8 de los 24 bonos que tiene Venezuela son de Pdvsa.

El panorama para Venezuela no es el mejor: Estados Unidos condenó las elecciones del pasado fin de semana y anunció que renovará las sanciones contra el régimen socialista hasta que no se garanticen elecciones más incluyentes y con transparencia. El gobierno americano se sumó al llamado Grupo de Lima, que anunció duras sanciones tras los comicios del último domingo donde la administración en el poder se hizo con el poder absoluto.

Maduro no podrá vender su deuda nacional ni los activos públicos en territorio estadounidense; todo esto con el objetivo de presionar al Ejecutivo y evitar su capacidad de obtener liquidez, incluidas las cuentas por cobrar, del Gobierno venezolano como de la petrolera estatal y del Banco Central. El cerco económico del vecino país se estrecha justo en un momento en que los precios del petróleo están por las nubes y que en otras circunstancias hubieran oxigenado la economía basada en dólares. No olvidemos que Venezuela fue nuestro segundo mercado y que gran parte de nuestro frenazo económico -desde 1999- se debe al cambio de modelo económico, que no solo nos dejó de pagar las exportaciones, sino que afectó nuestra política interna.

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