¿Resucitará el crecimiento con el Plan Merkel?

La cumbre de las mayores economías de Europa se salda con una apuesta por una nueva política que impulse el crecimiento

El pasado viernes al finalizar la cumbre de las cuatro mayores economías de la Unión Europea, realizada en Roma, nació el compromiso de impulsar una nueva política que le apueste claramente a la reactivación, y no solo por la austeridad, mediante el cual se destinarán más de US$150.000 millones para promover el crecimiento de las anquilosadas economías del Viejo Continente, de tal manera que se genere más empleo formal y se reviva el consumo en los principales países.

Los jefes de gobierno de Alemania, Francia, Italia y España llevarán a la cumbre de los Veintisiete de esta semana, una ambiciosa propuesta para que la Unión Europea promueva un plan de crecimiento económico con inversiones por valor de entre US$130.000 y US$150.000 millones, equivalente al 1% del PIB de la Unión Europea. Es la primera vez que los gobiernos se sientan a trabajar en un plan de prosperidad y no de austeridad en función de lograr que los países en franca recesión vuelvan a crecer sus economías.

Es un cambio radical en la estrategia de enfrentar la crisis por la cual atraviesa la Unión Europea, pues todo lo que se ha hecho hasta ahora, ha tenido que ver con rescates más que con prosperidad. Un relanzamiento de las inversiones para conseguir la creación de nuevos puestos de trabajo se convierte en una política de optimismo que tendrá muchos resultados. En el próximo Consejo Europeo, que se celebrará los días 28 y 29 de junio, los mandatarios del llamado Plan Merkel propondrán medidas para relanzar la economía, con inversiones, una apuesta por el fomento del empleo y el incremento de la competencia en Europa, así como hacer más en el mercado único europeo.

Todo parece indicar que está ganando la partida las políticas encaminadas a que los Estados entren plena y directamente a reactivar la economía y no concentrarse solo en consejos y acciones que tienen que ver con la austeridad fiscal. El punto crítico ahora es que nadie sabe a ciencia cierta de dónde saldrán los US$150.000 millones que han involucrado los presidentes en el Plan. Todo parece indicar que será de la creación de una tasa sobre las transacciones financieras, inspirada en la llamada tasa Tobin, con cuya creación todos ha estado de acuerdo.

Claramente, el Plan Merkel está encaminado a resucitar a la economía del la Unión Europea con un foco claro en el crecimiento y en la generación de empleo, algo que curiosamente vienen haciendo desde hace muchas décadas las economías emergentes que más allá de los equilibrios fiscales buscan que sus economía absorban más mano de obra a través de intervenciones estatales.