Santos tiene todo el margen para mejorar

Nos dimos a la tarea de preguntarles a los empresarios su nota al Gobierno. De momento muy regular, pero hay esperanzas.

El presidente, Juan Manuel Santos, llega a su segundo año de mandato en medio de una pronunciada crisis de ejecución de obras y  un preocupante deterioro de la seguridad en todo el país. Así lo expresan más de 200 líderes de la economía nacional (empresarios, gremios y académicos) a quienes nos dimos la tarea de consultarles sus opiniones sobre esta administración y para que calificaran, de uno a cinco, a todos los cuadros estratégicos del Gobierno. Lo importante del ejercicio es poder analizar en qué lugares se encuentran los funcionarios más mal calificados y en dónde se desempeñan los mejores.

Si bien es cierto que en términos generales es un Gobierno Nacional de bajas calificaciones, (un promedio general de 3,3) hay funcionarios que sacan la cabeza y a quienes hay que destacar como sobresalientes en un colectivo de desempeño muy deficiente. Por ejemplo, no es fortuito que los peor calificados estén en los cargos que tienen que ver con la infraestructura que sigue siendo el lunar de las dos últimas administraciones. También es cierto que a Santos le ha tocado arrastrar con el lastre del sector que heredó de la administración Uribe, pero ya han pasado dos años y se tienen que empezar a ver avances en entrega de obras y en puesta en marcha de un plan estratégico que verdaderamente haga carreteras, autopistas, modernice puertos y aeropuertos.

Tampoco es extraño que los funcionarios de la rama exterior como pueden ser los ministerios de Relaciones Exteriores y de Comercio Exterior estén entre los mejor calificados. Si algo puede mostrar Santos es su gestión en tratados de libre comercio y en el restablecimiento de nuestro carácter como ‘buenos vecinos’, en contraposición a los que sucedía en el pasado gobierno cuando éramos parias regionales.

Dicen los líderes económicos consultados que el presidente Santos se ha caracterizado por asumir directamente el desgaste de funcionarios de baja calificación y cero gestión. Un craso error en administración pública en donde el tiempo es el bien más preciado para mostrar resultados. Ahora bien, de la misma forma el Presidente ha equivocado la ecuación de los tecnócratas versus los polícratas. Hay ministerios en los que se necesitan más técnicos que políticos, pero en los últimos movimientos se están reubicando ministros políticos en ministerios técnicos y viceversa.

Y finalmente, en lo que todos los encuestados coinciden es en que el Presidente tiene aún mucho margen de maniobra para enderezar su administración; eso sucederá, si mueve las fichas de una manera adecuada y se da el lapo de aceptar sus equivocaciones con ciertos nombramientos en carteras y oficinas claves. Los técnicos son más eficientes, pero los políticos arreglan problemas.