Si el Congreso no se pellizca, lo revocan

Santos le salió al paso a los micos de los congresistas, pero si ellos no se pellizcan los puede revocar el elector primario

El fallido intento del Gobierno Nacional por reformar la justicia, desató una peligrosa situación política que puede materializarse o hacerse realidad en un futuro muy cercano. Se trata de la revocatoria al Congreso de la República promovida en las redes sociales y por casi todos los medios de comunicación, quienes de manera unánime salieron a denunciar un nuevo atropello de los senadores y representantes en contra de sus electores. En pocas palabras, la opinión pública se cansó de la temeridad de los mal llamados `Padres de la Patria`, de sus abusos políticos y del mal papel que le prestan a la democracia.

Que un grupo de ellos haya querido aprovecharse -con la venia del Ministerio de Justicia- de la comisión de conciliadores para meter todo un `zoológico de micos` al proyecto de ley de origen gubernamental, no fue en esta ocasión la gota que colmó la copa, pero los dejó a punto de que sus comportamientos desaten una histórica movilización popular en contra del papel del Congreso de la República. La gente se cansó de los episodios protagonizados por el actual presidente del Congreso, Juan Manuel Corzo, cuando puso el tema de la gasolina de sus vehículos; de la irresponsabilidad del senador del partido de la U, Eduardo Merlano con la prueba de alcoholemia y del constante cambio de opiniones y posturas de Simón Gaviria, director del Partido Liberal.
 

Todo tiene su límite y la opinión pública está a punto de reaccionar en contra de estas situaciones desencadenadas por los congresistas. Ahora bien, el Gobierno Nacional no se puede lavar la manos en la trama política de la reforma a la justicia, pues el proyecto de ley es de origen gubernamental y debió coordinar a través del ministro del Interior y el de Justicia que este tipo de cosas no le sucedieran en la Cámara y el Senado. Santos experimenta un traspiés político que dejará una huella profunda en su intensión de reelegirse para un segundo mandato, pues dio muestras de mínima coordinación de la unidad nacional.

En buen momento y con gran olfato mediático el Presidente frenó en seco las intenciones de los congresistas corruptos que en una jugada sin precedentes querían blindarse de la justicia y sacar a sus colegas que actualmente están en la cárcel. La reforma ha sido herida de muerte y ha perdido toda la credibilidad, seguramente el Gobierno Nacional la archivará hasta que el tema de la reelección pase su momento político, se logre sacar adelante la necesaria reforma tributaria y haya un mejor ambiente para rediseñar, modificar o reestructurar un importante articulado de la Constitución Política en materia de justicia.