Si no inicia el TLC, la Cumbre estará en deuda

Si en la cumbre de Cartagena no se logra iniciar el TLC con Estado Unidos, se habrá perdido gran parte del esfuerzo.

La VI Cumbre de las Américas que comienza hoy en Cartagena tiene el reto de mostrar resultados fehacientes en términos económicos, pues ya se vislumbra que en materia de política hemisférica dejará mucho que desear. Y es que algo trascendental está sucediendo en el escenario regional. Se trata del poco avance en las relaciones entre los gobiernos para comprometerse en proyectos concretos en pos del mejoramiento de los países, los pasos en este sentido son casi antagónicos frente al ritmo en materia de inversiones y nuevos negocios que seguramente se lograrán en la reunión alterna de los ejecutivos y empresarios.

En pocas palabras, más hacen los presidentes y gerentes de las compañías que se darán cita en Cartagena que los mismos líderes de los gobiernos quienes se ven maniatados o enredados en discusiones bizantinas que en nada impactan a sus sociedades. Así las cosas, es imperativo que el Gobierno Nacional enfoque todas sus baterías en lograr resultados prácticos como debe ser la puesta en marcha inmediatamente del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, estancado desde hace seis años, pero que curiosamente ya tiene todos los vistos buenos, y aún así no arranca.

El Presidente de Colombia debe ponerse la meta de que la fecha de entrada en vigor del TLC debe ser una de las conclusiones de la Cumbre Empresarial que se adelanta en el marco de la Cumbre de las Américas. O al menos que sea una de las cosas para mostrarle a los colombianos, una vez concluida la visita oficial del presidente de Estados Unidos, Barack Obama. De lejos ese sería el mejor parte de victoria de la cumbre presidencial, de la reunión empresarial y de la visita oficial.

Sobre todo para la marca país y para Cartagena con su turismo, la cumbre hemisférica les dejará grandes dividendos, pero para el país económico que está tejiendo mercados en el vecindario y proyectando compañías transnacionales de tipo `multilatinas`, el TLC es fundamental y nos atrevemos a decir que si no se logra la iniciación del convenio comercial, se habrá dilapidado una gran oportunidad. Le queda un reto adicional al Gobierno Nacional que consiste en traducirle a la gente, al pueblo colombiano, cuáles son los alcances y las consecuencias de la trascendental efemérides, pues aún no se ven traducidos en cosas concretas.

Creemos que la Cumbre de Mandatarios, que la Reunión Empresarial y la visita oficial del Presidente de Estados Unidos, son eventos cruciales en este momento en el que Santos se acerca a su segundo año de Gobierno, pero de nada le valdrán en términos de popularidad y aceptación si no los sabe comunicar con sus lógicos logros y beneficios.