¿Tecnócratas o políticos? dilema santista

El presidente necesita un giro radical en su equipo para lograr resultados más contundentes que lleguen a la gente

En los mentideros políticos se descarta una crisis ministerial a la vieja usanza, durante las cuales se cambiaban a todos los ministros o al menos a una buena parte de ellos para reacomodar las crónicas componendas políticas bipartidistas heredadas del Frente Nacional. Durante la administración Uribe se experimentó un cambio radical de estrategia en materia de ministerios, al mantener a las mismas personas durante largos periodos de tiempo; hubo ministros que estuvieron casi los dos gobiernos completos con el expresidente.

En la política colombiana no hay una clara diferencia entre los roles que han desempeñado gabinetes compuestos por tecnócratas y otros por políticos o polícratas. Al final de sus gestiones, los aportes al país son casi los mismos. El término ‘tecnócrata’ surgió durante la Gran Depresión en Estados Unidos, cuando los ciudadanos se fueron lanza en ristre en contra de sus gobernantes, a quienes culpabilizaron del desastre económico de finales de los años veinte. Fue entonces cuando surgió un movimiento liderado por Scott y Hubbert, que proponían una sociedad dominada por el progreso tecnológico de la época; una tendencia que estaba refundando la sociedad y que pedía apartar a los políticos de los gobiernos y poner a expertos, técnicos y científicos.

La pasada administración fracasó en varios frentes neurálgicos por rodearse de ministros políticos de muy bajo perfil. Una situación que se aplaudió hace dos años cuando el Gobierno de Santos nombró un gabinete con un perfil más tecnocrático en ministerios claves, particularmente para la economía. Pero al final, ni polícratas ni tecnócratas le han dado con el chiste a temas tan fundamentales como infraestructura, educación, agricultura y minería. Pero ahora que la situación de orden público se complica, especialmente en el frente sur con las movidas indigenistas, se nota claramente que hay ministros que se encuentran en el lugar equivocado porque no son ni políticos ni tecnócratas. Son simples funcionarios que ‘escampan’ o hacen hoja de vida para posteriores aspiraciones democráticas.

Atravesamos la mitad del Gobierno de Santos y no hay ministros estrellas a la vista que puedan verdaderamente ‘meterle el hombro’ a la situación del Cauca, a la crisis del Congreso, al atraso en la infraestructura, y el peor problema de todos, a la creciente ola de inseguridad que se cierne como una amenaza para la inversión empresarial. El Presidente debe ser consciente de que tiene muchos ministros y altos consejeros de un perfil muy tecnócrata que no le han dado los resultados esperados, y que para voltear esta situación en los dos años que le faltan requiere hacer una crisis ministerial a cuenta gotas, pero sin ir a equivocar los roles y funciones.