Un académico en la puerta del Banco Mundial

El ex ministro José Antonio Ocampo es distinguido con la nominación para el Banco Mundial. Difícil, pero ya honroso.

Por primera vez en la historia de la economía nacional, un académico colombiano está al partidor en la carrera a la presidencia del Banco Mundial. Se trata del ex ministro de Agricultura y Hacienda- también director de Planeación Nacional- y en la actualidad profesor de la Universidad de Columbia, José Antonio Ocampo.

Sería la primera vez en la historia del organismo multilateral que una persona no estadounidense llegue a ocupar tan importante cargo, al que también aspira la ministra de Finanzas de Nigeria, Ngozi Okonjo-Iweala. Es difícil que cualquiera de los dos candidatos consigan el puesto, pero desde ya es un gran avance para la economía local en representación directa del profesor Ocampo.

El cargo lo han ocupado solo directivos de origen estadounidense desde la fundación de la entidad una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, como uno de los organismos especializados en la reconstrucción de países en el marco de la Organización de Naciones Unidas, y con el objetivo de reducir la pobreza global. El economista nacido en Cali, ya había ocupado un importante cargo en la Junta de Gobernadores quienes toman las decisiones finales del Banco y desde donde se conoce a fondo la situación financiera de más de 185 países miembros. Esa Junta, al lado de los Directores Ejecutivos, tiene la responsabilidad de elegir al presidente entre la ministra Okonjo-Iweala, un candidato de Estados Unidos que no ha aparecido aún y nuestro ex Ministro.

La decisión de postular a Ocampo nació al interior de los intereses de 11 representantes de los países en desarrollo, quienes conscientes de los cambios al interior de la entidad, creen que hay una nueva realidad económica y el pragmatismo multilateral es una posibilidad de romper con la tradición de que el Banco lo maneje un estadounidense y el Fondo Monetario Internacional un europeo, como ha sido tradición. El nombre del sucesor de Robert Zoellick, quien termina su periodo, será decidido el próximo mes por los 25 miembros de directorio.

Al igual que lo que dijimos cuando se supo de la aspiración del vicepresidente Angelino Garzón, a la presidencia del Organización Mundial de Trabajo, con sede en Ginebra, estamos seguros de que incluir nombres de colombianos entre los aspirantes a este tipo de dignidades ya es una ganancia para el país, y una demostración internacional de que aquí hay dirigentes calificados que han sabido seguir creciendo más allá de los cargos públicos que han desempeñado. Obviamente, ser presidente del Banco Mundial, aunque remotamente sea una posibilidad para Ocampo, es una distinción muy diferente a la de la OIT de Garzón, pues la primera tiene un carácter académico de gran calado, mientras que la segunda es puramente política.