¡Un ministro excelente para el agro!

Carne, aceite y Azúcar son los productos que más se demandarán en la próxima década, según los estudios de la FAO y la Ocde.

EditorialLR

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, Ocde, y la FAO, el brazo agrícola y alimentario de la ONU, todos organismos de los cuales hace parte Colombia, acaban de revelar su estudio anual sobre las perspectivas para la producción de alimentos en la próxima década en el que revela que el azúcar, la carne y el aceite, experimentarán buena demanda mundial y serán los productos que más crecerán bien entrado 2027. Una noticia que bien puede pasar desapercibida, pero a la cual hay que ponerle mucha atención y darle la importancia que se merece, ahora que entra a la Casa de Nariño un nuevo gobierno que deberá hacer un plan de desarrollo para el próximo cuatrenio y sobre el cual se han sentado grandes expectativas. Dice el informe “Perspectivas Agrícolas 2018-2027” que las despensas mundiales de cereales están en muy buenos niveles; que la hora o el momento de los biocombustibles menguará, y que las economías emergentes de Asia seguirán creciendo a una tasa menor, generando una suerte de enfriamiento y por consiguiente mermará la demanda de productos agrícolas y el consumo de alimentos como arroz, trigo y maíz.

Pero las cosas mejorarán notablemente para productos en los que Colombia es más que autosuficiente y goza de muy buena competitividad a nivel internacional. El aceite, la carne y el azúcar están signados en el informe de la FAO como los focos de mayor crecimiento gracias a la urbanización que los países en desarrollo traen consigo desde la entrada en el siglo XXI. En pocas palabras estos productos quedan aislados de otros primarios que sí se verán disminuidos como consecuencia de una eventual baja en su demanda. Es una situación perfecta para que el Gobierno Nacional, entrante que manejará las riendas del país hasta 2022, plasme una hoja de ruta agropecuaria que se desprenda de un Ministerio de Agricultura probo técnicamente, armado en lo político y suficiente en términos de la producción agropecuaria. Lo que sucede en este momento es que los líderes de esa cartera durante las últimas administraciones se concentraron en el tema de las tierras como factor político y de aparente cambio social, prometiendo tierras como solución a la pobreza y haciendo nulo énfasis en la producción y competitividad como razón del ser del campo, para que estas dos cosas puedan garantizar una verdadera libertad económica y la seguridad alimentaria.

La administración Duque debe reclutar a un excelente ministro de producción agropecuaria, que conozca el sector y las regiones; que domine el mapa económico del país; le apueste a los emprendimientos tecnológicos del agro; tenga la capacidad de hacer avanzar a muchos cultivos que aún están en la primera revolución industrial y puedan llegar al menos a la digitalización rural.

Desde muchas décadas pasadas, se viene hablando que el futuro de Colombia está en la agroindustria, pero poco o nada se ha hecho para hacer de esto una realidad, pues los distintos ministros no han pasado del problema de la tierra, dejando otros factores como el capital y la tecnología muy descuidados. Estas Perspectivas Agrícolas 2018-2027 son de gran ayuda para pintar esa hoja de ruta del campo colombiano. Hay en los anaqueles del Gobierno saliente trabajos fundamentales para avanzar como es el Censo Nacional Agropecuario o las conclusiones de la Misión Rural que sirven de apoyo para cualquier plan rural.

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