Un montón de negocios en pleno desarrollo
viernes, 13 de marzo de 2026
No ha terminado el primer trimestre del año ni hay claridad plena sobre el cambio en la Casa de Nariño, pero el sector productivo se reactiva en forma de negocios estratégicos
Editorial
El año que ya casi llega a su primer trimestre trae consigo una renovación del Congreso de la República, un nuevo huésped en la Casa de Nariño, más un Mundial de Fútbol en Estados Unidos, evento que siempre altera la cotidianidad laboral durante un largo mes; y en esa mezcla de situaciones con aromas que rompen la cotidianidad política y social, hay grandes movidas empresariales que anuncian otro ciclo económico, al menos en la toma de posiciones para aprovechar las oportunidades derivadas de externalidades, tales como la guerra en Irán y el cambio de mandato en Venezuela.
Poco a poco se observa que la Colombia de este marzo será muy distinta al país que se respirará durante el segundo semestre del año. Muchos grandes negocios empresariales así lo advierten: el Grupo Gilinski compró 20% de la propiedad de la petrolera Geopark, mientras su gran competidora Parex pagará más de US$500 millones por Frontera, los restos de lo que fue Pacific Rubiales. Y para mover más al sector petrolero, Sierracol, la tercera mayor productora privada de crudo, ahora tendrá dueño filipino. El Grupo Carlyle, que mantenía la participación controlante, vendió la totalidad de las acciones a Prime Infrastructure Capital.
Es un auténtico golpe de mesa en el sector productivo petrolero, pues Geopark, Frontera, Sierracol y Parex, son las principales compañías de exploración y explotación de crudo en Colombia, después de Ecopetrol que representa casi 80% del total del sector. Los nuevos enroques petroleros en Colombia son una derivación de la toma de Estados Unidos de Venezuela, al amanecer de este 2025; los grandes inversores internacionales y locales han entendido que Colombia es el mercado natural de Venezuela y que es desde el sector servicios colombianos que se puede avanzar sobre el fabuloso mercado petrolero venezolano.
Otro negocio aledaño es el que se ha dado entre la cementera suiza, Holcim, y la mexicana, Cemex. Los suizos buscan sumar ventas netas adicionales para este año de alrededor de US$360 millones y con esto la compañía aumenta su número de centros de producción en Colombia para un total de 20. Son solo un puñado de grandes movidas empresariales -de las más representativas- que avizoran un cambio en le prospectiva económica del sector privado. Lo malo sigue siendo la alta inflación, la revaluación del peso, estado fiscal del gobierno de turno, y porqué no, la incertidumbre por la línea ideológica que se instale en la Casa de Nariño hasta 2030.
Por ejemplo, un Gobierno Nacional que ataque al sector productivo, continúe con la inseguridad tributaria, y sea contrario al petróleo y la minas puede frenar estas nuevas dinámicas empresariales que se están desenvolviendo. El país económico no se puede frenar por la ideologización de las políticas públicas, esas que consideran que el desarrollo solo se logra si es el Estado el proveedor de todos los servicios, muy a pesar de que toda la corrupción se concentra en los funcionarios y su voracidad por los impuestos. Ojalá se desate una ola de movidas empresariales en pos del crecimiento, de la generación de empleo formal y la inherente consecuencia que es el pago de impuestos.
Los electores colombianos deben ser conscientes del rumbo de América Latina, el papel de Estados Unidos en la región y la inocultable guerra por los recursos naturales que la actual administración nacional despreció.