Un “Vice” muy ligero de palabras

El vicepresidente debe cuidar sus palabras en momentos de gran crisis de su figura y del fallido intento en pos de la oit

La figura constitucional de la Vicepresidencia de la República no puede seguir desgastándose por las constantes salidas en falso del actual funcionario, elegido por voto popular, y quien no ha encontrado su espacio en el Gobierno Nacional ni ante la opinión pública. Es difícil identificarlo o darle su lugar en la economía y en la política como funcionario, candidato, opositor o todas las anteriores. Las palabras de Angelino Garzón, al referirse a su costoso y fallido intento de conseguir la dirección de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en la que solo consiguió un puñado de votos de países sin importante convocatoria internacional, desdicen del cargo y de la posición que ocupa.

Dijo el Vicepresidente que "las dignidades del Estado, incluido el Vicepresidente, no pueden andar como zarrapastrosos". Las lacónicas palabras se han convertido en una justificación por la costosa promoción de su candidatura a la organización de la ONU para los trabajadores, en la que realizó 16 visitas diplomáticas -todos en primera clase- a países como Inglaterra, Suiza, Canadá, Estados Unidos, Trinidad y Tobago, Alemania, Brasil, España, Bélgica, Rusia, Etiopía y Honduras.

Señor Vicepresidente: no es ser zarrapastroso viajar al exterior en clase turista, máxime si vivimos en una país con necesidades básica insatisfechas y en el que hay que hacer rendir más los dineros del erario público. Sus palabras le dan la razón al ex presidente Uribe cuando manifiesta que vivimos en medio de un Gobierno gastador que no cuantifica las `empresas personas` de sus funcionarios. No puede decir olímpicamente que, "¿cómo pretenden que dignidades de un Estado -como un presidente, un vicepresidente o un magistrado- viajen como unos zarrapastrosos? Si me toca viajar en clase económica, no hay ningún problema".

Los miles de colombianos que no viajan en primera clase no son zarrapastrosos, son personas que miden sus gastos. Sus palabras no son un buen ejemplo de un funcionario que dice representar a los trabajadores o a los sindicatos. Un alcalde, un gobernador, un diputado, un concejal o un congresista, también puede argumentar con sus mismas desafortunadas palabras. No hay colombianos de `primera clase` o de `clase de negocios`; tenga en cuenta que las dignidades profesionales y personales no se miden por la silla en que viajan en un avión; recordemos que esos puestos se pagan con impuestos.

Muy mal por las palabras del vicepresidente Garzón que le hace un flaco favor al cargo que representa en una oficina gubernamental que, por ahora nada le aporta al país económico, político y social. Le preguntamos al Vicepresidente cuál es el enfoque de su cargo, qué quiere hacer con esa dignidad, qué está haciendo además de ser ligero de palabras.