Una economía al ritmo del entretenimiento
martes, 17 de febrero de 2026
El dato de crecimiento económico sorprendió por estar abajo de todos los pronósticos, pero ese 2,6% deja al sector del entretenimiento como la piedra angular de la economía
Editorial
No en vano los alcaldes de las principales ciudades capitales se han metido en ambiciosas empresas de renovación urbana con base en sus viejos estadios de fútbol, otrora dedicados solo a ser sedes de sus equipos de balompié, pero que ya no interpretan el cambio en los gustos de entretenimiento de sus sociedades.
En Bogotá, el Nemesio Camacho será traído a valor presente con una millonaria inversión para albergar más espectáculos; el Atanasio Girardot de Medellín experimentará un rediseño que impactará el corazón de la capital de Antioquia, mientras que en Barranquilla el Metropolitano será relanzado pensando en ampliar la oferta de entretenimiento de la ciudad. Y hay otras grandes ciudades colombianas que están obligadas a rehacer sus obsoletos estadios, hasta ahora solo dedicados al fútbol, para convertirlos en epicentros de espectáculos, tal como dictan los resultados de la economía del año pasado, que muestran que el principal dinamizador fueron las actividades artísticas, de entretenimiento y otros servicios, que crecieron 9,9% en el año y aportaron 0,4 puntos porcentuales al PIB, que solo se expandió 2,6%, cifra que decepcionó a todos los analistas.
En el cuarto trimestre (octubre, noviembre y diciembre), las economías creativas -ampliadas dentro del entretenimiento- repuntaron 11%, con una contribución de 0,5 puntos porcentuales al valor agregado. En pocas palabras, hay que ponerle cuidado a este sector de la economía, que no solo está dinámico, sino que interconecta otros sectores como la construcción y el comercio, por ejemplo. En términos de crecimiento del PIB del año pasado, el Dane muestra una expansión de 2,3% en el periodo octubre-diciembre y de 2,6% en el acumulado anual. Las ramas de actividad económica con mayores aportes al PIB nacional en 2025 fueron el comercio, transporte, alojamiento y servicios de comida, que contribuyeron con 0,9 puntos porcentuales al crecimiento anual tras una variación de 4,6%; seguidas por la administración pública y defensa, educación y salud, con un aporte de 0,8 puntos y una variación de 4,5%; y, en tercer lugar, las actividades artísticas y de entretenimiento, que aportaron 0,4 puntos porcentuales tras un crecimiento anual de 9,9%, dato que es el más relevante como piedra angular para los meses venideros. Estas últimas, agrupadas en el sector cultural, fueron la rama que más creció entre 2024 y 2025.
Los conciertos y espectáculos, en la última parte del año, fueron los principales jalonadores del sector del entretenimiento, que se perfila como una de las actividades con mayor capacidad para reconstruir economías regionales. Y no es ilógico, pues un concierto o un buen partido de fútbol en Bogotá, Medellín o Barranquilla encadena alimentos, servicios, alojamiento, transporte y construcción, dinámicas que otros sectores no empujan con la misma fuerza.
Por ejemplo, si Barranquilla sigue siendo -pero con más bríos- la sede de la Selección Colombia de Fútbol y ofrece actividades turísticas complementarias a los simples partidos; o Medellín, además de sus equipos de fútbol, potencia aún más su industria de música urbana y artistas residentes -como lo hizo Bad Bunny en San Juan-, puede encadenar subsectores de gran competitividad cultural. Lo mismo puede suceder en Bogotá con los conciertos, festivales musicales, movidas culturales, museos, centros comerciales y demás roles inherentes a ser la capital de Colombia: puede haber en el entretenimiento una mina económica sin comparación en la historia reciente. Las políticas públicas que potencien deportes, música y cultura deben estar dentro del próximo plan nacional de desarrollo.