Una economía lista para ser reparada

El marco fiscal solo es un punto de partida para cumplir unas metas precisas, pero debe ser también un punto de no retorno a viejas cifras

EditorialLR

El Ministerio de Hacienda presentó el Marco Fiscal de Mediano Plazo, considerado el documento oficial en el que se enfatizan los resultados y las metas de la política financiera en un periodo determinado, en que se hace un recuento general de los hechos relevantes de la actividad económica y fiscal del país en el año anterior. Pero lo más importante es que allí se plasman las estimaciones para el año en curso y para las 10 vigencias siguientes, de tal manera que se pueda evaluar a simple vista la consistencia de las cifras presupuestales con los objetivos de superávit primario, endeudamiento público y las previsiones macroeconómicas. Es una suerte de hoja de ruta para las autoridades económicas, que dicho sea de paso, toma mucho vuelo ante el inminente empalme económico entre la administración entrante y la saliente. Si bien el estado de la economía no es excelente y la desaceleración aún se marca en la actividad industrial y en el comportamiento de los consumidores, el llamado Marco Fiscal -que es el último de Santos- deja muchas luces de lo que se puede esperar para la economía durante el lustro venidero.

El principal hecho relevante de la economía colombiana tiene que ver con la recuperación de los precios del petróleo. “Durante 2017 y 2018, el comportamiento del mercado internacional de petróleo ha tenido un efecto positivo para la economía, en línea con el incremento en los precios, desde US$45 el barril en 2016, a US$54 en 2017 y US$70 en lo corrido de 2018, hasta 31 de mayo, en la canasta Brent. La mayor cotización del petróleo implica un incremento en los términos de intercambio de Colombia, que contribuirá a aumentar las exportaciones y reducir el déficit de cuenta corriente. El precio del petróleo se recuperó en 2017, luego de perder más de 72% de su cotización entre junio de 2014 y enero de 2016”. De esta manera, el rumbo de la economía empieza a enderezarse, en especial el déficit de cuenta corriente que se ha reducido a 3%; al mismo tiempo que el déficit fiscal central que pasa de 3,1% del PIB a 2,1%. En términos de PIB, se espera una expansión de 2,7% al finalizar este año, una cifra buena a nivel regional en donde el promedio es de 2,5%. El otro dato optimista tiene que ver con la proyección de la inflación que podría no solo alcanzar la meta estipulada por el Banco de la República en menos de 4%, sino ponerla en 3,3%, la más baja en varios años. En materia petrolera, el Gobierno saliente cree que el barril de crudo Brent estará en US$67 para este año; periodo en el que se anuncia una producción promedio de 844.000 barriles diarios. Esta situación lleva a pronosticar una tasa de cambio de $2.874 por dólar; 14% de crecimiento de las exportaciones y 5,1% de las compras externas. Finalmente, la cuenta corriente de la balanza de pago terminaría con un déficit de 2,8% del PIB. Para 2019, el Marco Fiscal apunta a un crecimiento de 3,4%, que se seguiría acelerando hasta llegar a 4,4% en 2022. Claramente, hay un cambio de ciclo económico que debe permitirle al nuevo Gobierno Nacional hacer los ajustes necesarios en el área tributaria, pensional, salud y educación, esos temas pendientes que siempre se aplazan por las preocupaciones económicas de cada mandatario. Contra la opinión de pesimistas, las bases están dadas para empezar a construir sobre cimientos sólidos.

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Crecimiento - Marco Fiscal de Mediano Plazo - PIB