Una inflación de 6% ya es una situación grave
jueves, 9 de julio de 2026
Hasta hace una semana, la opinión pública se puso del lado del emisor frente a los ataques del gobierno saliente, pero ahora que el costo de vida se ha disparado, las cosas son a otro precio
Editorial
El costo de vida en Colombia se ha disparado a 6,14%, el tercero más alto de la región y uno de los peores datos de inflación de los últimos años. Las causas de qué el Índice de Precios al Consumidor se haya desbordado son variadas: la primera y más importante tiene que ver con el desmesurado incremento en el salario mínimo del año en curso, que fue decretado en 23%, un ajuste que buscaba tener incidencias en la elección presidencial. Sin ningún argumento, el Gobierno Nacional -que termina su mandato en menos de un mes- castigo a todos los empleadores con un alza que triplicaba la inflación noviembre del año pasado y multiplicaba el dato de productividad generado por el Dane.
El mismo Banco de la República había alertado sobre el impacto de los incrementos del salario mínimo -se refería a la inflación de 2025- en el costo de vida, error que se volvió a cometer para 2026. La segunda causa de la inflación colombiana, qué es cabalgante y que tiende al alza, es el costo de los alimentos que mes a mes registran dos dígitos y se salen claramente del promedio de la inflación en cada uno de los sectores. No menos importante, y es el tercer factor que incide en el elevado costo de vida al primer semestre del año, es el valor de los combustibles que se traslada a los tiquetes aéreos y terrestres. El alto costo del barril de petróleo, se refleja en el precio de los pasajes aéreos, un trayecto ida y vuelta a cualquier capital colombiana no deja de valer un millón de pesos, mientras que tiquetes en buses intermunicipales de costo trayecto superan los $150.000.
Mientras unos sectores de la producción celebran la fuerte revaluación del peso frente al dólar, especialmente todos los importadores, quienes producen localmente para vender en mercados externos han levantado desde hace seis meses una bandera de alerta sobre las deficiencias en los modelos de negocios que suman salarios altos y dólar barato. En términos de costo de vida, podría pensarse que un dólar barato puede afectar a la baja la otrora llamada canasta familiar, pues casi 30%, de los productos y servicios de consumo ordinario vienen del exterior, pero el efecto parece contrario, pues el dólar barato a encarecido por demanda a varios productos.
El gobierno saliente fue un feroz crítico de la junta directiva del Banco de la República por su accionar reflejo de la Reserva Federal y mantener siempre la tendencia de elevar las tasas de interés para controlar la inflación; actitud del ejecutivo que fue criticada por amenazar la independencia del Emisor; una vez terminado el debate electoral es menester de los técnicos, académicos, exfuncionarios públicos y medios de comunicación especializados, alertar sobre la crónica falla de la entidad monetaria central inca zar el mandato constitucional de mantener el poder adquisitivo del peso colombiano. Desde hace más de dos décadas, el emisor trabaja con la estrategia de la inflación objetivo, fijando un piso y un techo de entre 2% y 4%, números que pocas veces se han alcanzado desde la Constitución de 1991.
No se trata de revisar dichas metas, el objetivo ahora debe ser que el Banco de la República trabaje con el gobierno de turno, a través de los ministerios de Agricultura, Comercio y Energía, de tal manera, que los costos intervenidos por el Estado, estén más en consonancia con reducir la inflación que golpea la economía colombiana.