Una reforma no es para que nadie ‘chille’

El presidente y el Minhacienda arrancaron con pie izquierdo su iniciativa de subir los impuestos. Ni ellos se entienden.

 

Uno de los tweets del presidente Santos desde China fue: "@JuanManSantos. La propuesta para gravar con el 5% productos de canasta familiar rompe una promesa de campaña. De manera que esa propuesta no va". Una clara rectificación a la labor de su ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, quien sigue trabajando en secreto con los técnicos de la Dian un proyecto de ley de reforma tributaria que está listo en un 95%, pero que en ningún momento ha sido socializado e incluso ni siquiera lo ha consultado con el Presidente.
 
Ningún medio de comunicación se ha inventado el borrador de la reforma tributaria y en el que se consigna claramente la intención de gravar con el 5% productos sensibles de la canasta familiar como la leche, la carne, el arroz y las papas, una decisión que golpearía notablemente a los estratos socioeconómicos más bajos e impactaría negativamente el índice de precios al consumidor. Una acción claramente en contravía de las promesas de Santos en campaña y absolutamente antagónicas con la desafortunada frase del Presidente de que con la reforma "chillarían los ricos".
 
Santos y Echeverry deben entender que una reforma tributaria no es para poner a 'chillar' a nadie y que la comunicación sobre nuevos impuestos es un asunto fundamental. El intempestivo anuncio de que se entregarán 100.000 viviendas gratis en todo el país, en lo que resta de su mandato, se convirtió en una noticia efímera que solo duró hasta que se conoció la idea de su Ministro de gravar esos productos sensibles en un claro golpe a los sectores de menores ingresos.

El preciado bien de la popularidad está en juego y cotizando a la baja con semejante plan tributario. Tanto el Presidente como su Ministro arrancaron con pie izquierdo la necesaria sensibilización de una reforma tributaria de cerca de un millar de artículos y que pretende ampliar la base tributaria y quitar muchas de las exenciones de la colcha de retazos en que se ha convertido nuestro sistema de impuestos, que hace de Colombia uno de los países menos competitivos de la región en esta materia. 
 

Esperamos por el bien del país económico y del necesario entramado tributario, que el Gobierno Nacional logre presentar un proyecto de ley bien corregido, sensibilizado y al cual le hayan cerrado todas las puertas y ventanas de negociación prematura a ponentes y lobistas, quienes cada vez que hay una proyecto de ley tributario hacen su agosto con información privilegiada. Están a tiempo de llevar al Congreso de la República, el próximo 20 de julio, una iniciativa tributaria que sea más plural, más estructural y que se ajuste a las necesidades del Estado y de todos los colombianos.