Editorial
Vigorizante para los negocios de cada cuatro años
miércoles, 10 de junio de 2026
El Mundial de Fútbol es un negocio global que revitaliza a las economías futboleras cada cuatro años, y las sumerge en un consumo frenético que mejora los datos fundamentales
Editorial
Nunca antes se había realizado un Mundial de fútbol en tres países con la potencia económica de EE.UU., México y Canadá. En esta edición del tradicional certamen deportivo se esperan millones de visitantes, estadios llenos y un aumento considerable en los gastos turísticos en hoteles, transporte masivo, comida y entretenimiento. Cifras de la Organización Mundial del Comercio calculan que 5,2 millones de personas asistirán al evento deportivo solo en territorio estadounidense. De ellos, unos 1,2 millones serán extranjeros, quienes tendrán un gasto directo superior a US$12.000 millones, una cifra muy importante para dinamizar la economía global.
Por su parte, la Federación Mexicana de Fútbol estima que llegarán unos 5,5 millones de visitantes entre junio y julio, lo que generará una derrama económica de US$3.000 millones. A los estadios mexicanos asistirán entre 850.000 y 1,2 millones de personas. Además, mientras en EE.UU. se generarán 200.000 empleos por el Mundial, en México serán 100.000 puestos temporales directos e indirectos.
En Canadá las cosas no son muy distintas, aunque guardan diferencias con sus vecinos de América del Norte. El país tendrá 13 partidos que pueden dejarle al fisco US$2.500 millones y se generarán unos 25.000 empleos, lo que impactará el PIB turístico en 6,5%. Esto ocurrirá en el lado de los organizadores, pero en países como Colombia, donde el fútbol es el motor de la economía del entretenimiento, el impacto tampoco será menor. El gasto por persona de un aficionado colombiano puede superar $2 millones, invertidos en camisetas, comidas o electrodomésticos para ver el torneo.
Claramente, el consumo se moverá con fuerza entre junio y julio, lo que se reflejará en las cifras al final de agosto. Pero lo más importante es que el estado de ánimo del país cambiará, justo en medio de unas elecciones presidenciales que casi siempre se ven influenciadas por la fiesta diaria de ver jugar a 48 países en más de un centenar de partidos.
Este es, de lejos, el Mundial de fútbol más ambicioso de la historia. Paralizará las rutinas diarias no solo cuando juegue la Selección Colombia, sino a medida que el torneo avance y se definan los grandes competidores. Por supuesto, la productividad laboral se verá afectada. Debido a esto, las empresas deberán flexibilizar sus horarios o entender que se viene un mes de gran distracción. Pocos deportes reúnen a tantos aficionados en directo o por televisión.
Quizás el Super Bowl en EE.UU., los Juegos Olímpicos, el Tour de Francia o las finales de críquet en la India se le acerquen, pero el Mundial es el máximo evento. Reúne a más naciones que la misma ONU y paraliza a países enteros en las inauguraciones, finales y partidos históricos. Es un momento que solo sucede cada cuatro años y que siempre debe ser considerado en la planeación de las empresas, el comercio y las finanzas de los consumidores.
Para los más jóvenes, el Mundial no es solo deporte y competencia; también es geografía. Les permite conocer países en los que nunca habían pensado y romper con muchos clichés tradicionales. En conclusión, es un gran momento no solo para las economías de los organizadores, sino también para un país tan futbolero como Colombia, que verdaderamente se reactiva y cambia su ritmo diario.