El desempleo: cifras que no cuadran

La cifra de desempleo proporcionada por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística-Dane en estos días nos deja pensando a buena parte de los colombianos, pues uno no entiende cómo baja el crecimiento industrial, agropecuario y de servicios, y el resultado es que también baja absurdamente el desempleo. Esto es una gran contradicción que pone en duda este indicador económico.

 

Si observamos, a nivel mundial encontramos que la tasa de desempleo de la eurozona ha alcanzado un nuevo récord al situarse en abril en el 11%, la cifra más alta desde 1999.

Estas cifras son congruentes con los valores macroeconómicos, que ponen de relieve la debilidad de la actividad económica, produciendo una contracción adicional en la misma, y si a esto le sumamos los datos de Estados Unidos sobre el desempleo, se producen en el mundo fuertes vientos contra la estabilidad del modelo económico capitalista.

Para el Departamento Nacional de Estadísticas-Dane el cambio en el desempleo de abril no fue estadísticamente importante, pues encontramos que su caída no es mayor que el margen de error desde febrero.

En el mes de abril pasado, el número de desempleados que había en el país subió por primera vez desde febrero del año pasado en unas 31.000 personas.

El contagio de las economías europeas con sus cifras macroeconómicas que son también preocupantes en Colombia, como la producción industrial que creció 1.7% frente al 5.5% en el primer trimestre del año pasado.

El comercio decreció en el 7%, y en el tema de las importaciones y exportaciones encontramos también, que de 38.4% a 13.6% en el primer caso y de 38.3% a 25.5% en el segundo.

Lo mismo que los reportes de crédito de consumo comienzan a bajar, con esto ratificamos que no es consecuente el dato del desempleo, con las cifras económicas.

La verdad es que la economía del mundo, avanzó con un exceso de ahorro al estilo judío, que no permite a los países lograr su estabilidad en la balanza de pagos y el pleno empleo.

La solución requiere de una política única de las grandes potencias que les permita distribuir los déficits fiscales y determinar los tipos de cambios, con el objetivo de reducir los descubiertos de la balanza de pagos.

A nuestro país le corresponde específicamente realizar una serie de ajustes fiscales, económicos y estructurales, para no depender del mercado de los llamados comodities, que se alegra con alza de los precios de los productos como el petróleo y el carbón y se deprimen con su retroceso.

El modelo económico hegemónico explica el comportamiento estructural del desempleo y los altos niveles de pobreza. La economía nuestra tiene como característica su mineralización y su financiación, concentración y recurso a la violencia, como fuerza productiva y como recurso de la reproducción del poder, que no pueden ser tratados con simples medidas de ajuste, que no hacen más que alimentar los cargos en la cima del poder, para 'sojuzgar' a las mayorías del país.

El gobierno del presidente de la República Juan Manuel Santos Calderón tiene una gran oportunidad histórica de sincerar la economía y ejercer los ajustes estructurales pertinentes, para enrutar al país camino a un desarrollo equilibrado, en donde los que tienen más, deben subsidiar a los más débiles de la sociedad, creando capital humano y diversificando el modelo productivo.

Jaime Ardila Barrera

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