Ambiente

El cambio climático extinguiría 91% de los bosques de niebla suramericanos para el 2070

Journal for Nature Conservation

La pérdida de estos ecosistemas de montaña comprometerá el suministro de agua dulce para 16 millones de habitantes en Suramérica

Natalia Albor Rojas

Los bosques de niebla de Suramérica, descritos generalmente por los científicos como los arrecifes de coral terrestre debido a su numerosa riqueza biológica, presentan un riesgo de desaparecer casi por completo en 50 años. Una reciente investigación publicada por la revista Journal for Nature Conservation advierte que la crisis climática global podría alterar de forma irreversible las condiciones ambientales únicas que sostienen estos entornos montañosos.

A través del uso de un modelado climático avanzado y técnicas de aprendizaje automático, el equipo de investigación proyectó el futuro de estos espacios para el año 2070 bajo dos escenarios de emisiones de gases de efecto invernadero completamente opuestos. Las conclusiones del peor de los casos apuntan a que un ecosistema con altas emisiones erradicaría hasta 91% de la superficie actual de estos bosques en la región. De hecho, bajo la perspectiva más optimista y con una mitigación global considerable, los modelos calculan una pérdida inevitable de 12% del territorio, lo que equivale a 21.000 kilómetros cuadrados, una superficie del tamaño de El Salvador.

Para comprender la magnitud de este problema, es necesario entender que estos ecosistemas ocupan una franja estrecha de tierra, ubicada por lo general entre los 1.000 y los 3.000 metros sobre el nivel del mar. Su existencia depende de una combinación perfecta de temperaturas frescas y de una niebla persistente.

A medida que las temperaturas globales aumentan, el aire se vuelve más cálido y seco en las zonas bajas, lo que provoca que la base de las nubes se eleve hacia altitudes cada vez mayores. Este fenómeno comprime el espacio físico disponible, empujando a las especies hacia cumbres fragmentadas y dejando sin opciones de escape a las criaturas que ya habitan en los picos más altos.

Esta devastación no solo representaría un daño ecológico, sino también una crisis humanitaria a gran escala. Los bosques de niebla actúan como gigantescas esponjas naturales que capturan las diminutas gotas de agua de la neblina y las canalizan hacia los arroyos inferiores. Como explica la autora principal de la investigación, Patrícia Vieira Pompeu, su pérdida "podría reducir la disponibilidad de agua en la estación seca e incrementar la variabilidad hidrológica en los tributarios andino-amazónicos, afectando potencialmente a los ecosistemas río abajo y a las poblaciones humanas". El estudio estima que el suministro de agua dulce limpia se verá comprometido para aproximadamente 16 millones de personas que habitan en las cuencas bajas.

Journal for Nature Conservation

 

Al respecto, Douglas Molina, profesor investigador en temas ambientales de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, advierte que la pérdida del área climáticamente adecuada bajo el escenario de altas emisiones alimentaría una crisis hídrica en cuencas que abastecen ciudades como Bogotá, Medellín y Cali, afectando de manera directa a entre 12 y 15 millones de habitantes. Al mismo tiempo, Molina resalta que esta degradación afectaría la regulación de 70% de la capacidad hidroeléctrica nacional, lo que crearía "vulnerabilidad dual frente al colapso potencial de servicios hídricos y energéticos".

A nivel biológico, donde el estudio señala que estos entornos albergan cerca de 8% de las especies mamíferos, aves y anfibios del mundo, Molina complementa que Colombia perdería entre 1.500 y 2.000 especies endémicas, una "pérdida irreversible de biodiversidad de escala planetaria".

Asimismo, Molina llama la atención sobre el desajuste espacial identificado en la investigación, el cual revela que solo 29% de estos bosques permanecería en sus ubicaciones actuales bajo el escenario más conservador. Para Molina, la migración potencial de las especies hacia nuevas áreas viables se enfrentará a "barreras edáficas, de dispersión y competitivas que los modelos no capturan completamente".

Su creencia coincide con la visión de Walter Jetz, científico de biodiversidad de la Universidad de Yale, quien refuerza que la combinación del cambio climático con su estrecha distribución convierte a estos territorios montañosos en algunos de los ecosistemas más vulnerables del planeta.

Finalmente, Molina coincide con las recomendaciones globales sobre la urgencia de integrar el modelado ecológico con la planificación territorial. Para el escenario colombiano, esto implica fortalecer las áreas protegidas andinas, implementar esquemas de pagos por servicios ecosistémicos para la conservación hídrica y desarrollar corredores biológicos de adaptación.

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Contaminación - Sudamérica - Bosques de Niebla