Ciudades inteligentes son un agente de transformación

Jorge Jusdado

Según cifras del Ericsson Mobility Report, para 2022 habrá 29.000 millones de dispositivos conectados a internet globalmente, de los cuales 18.000 millones estarán asociados al internet de las cosas en los principales centros urbanos.

¿Cómo se puede dimensionar esto? Para ponerlo en perspectiva, los centros urbanos cuentan con más de la mitad de la población mundial ya para mediados de este siglo y uno de los catalizadores clave que está transformando a las ciudades a pasos agigantados es la iluminación digital.

Más allá de buscar habilitar la modernización y embellecimiento de las ciudades, en América Latina se observa una tendencia sobre el uso de las tecnologías más avanzadas de la iluminación conectada con el objetivo de aumentar la seguridad, cercanía y pertenencia de los residentes y visitantes.

Al mismo tiempo, permite revitalizar las ciudades para promover el turismo y, además de impulsar la economía local y del país.

Innovaciones que impulsan la adopción hacia las ciudades inteligentes en Colombia.

El alumbrado público representa uno de los costos fijos más altos para una ciudad y hasta 40% del uso de energía de la misma. Las ciudades colombianas ahora pueden tomar decisiones rentables, sostenibles y más eficientes.

La combinación de alumbrado público con sistemas LED y sistemas inteligentes de gestión de iluminación permite reducir drásticamente los costos de energía urbana en 70%, disminuir las emisiones de CO2 y mejorar la seguridad de las ciudades. Adicionalmente, estos sistemas representan una reducción significativa de costos administrativos y operativos a través de monitoreo remoto, automatización y datos precisos sobre activos y procesos.
Avances y oportunidades en la implementación de sistemas inteligentes en Latinoamérica.

Las oportunidades de avanzar hacia ciudades inteligentes se basan en la implementación de sistemas de alumbrado público digital. A nivel mundial, de aproximadamente 300 millones de sistemas de iluminación, menos de 10% son LED. Inclusive, menos de 1% es monitoreado y administrado de forma conectada o inteligente.

El potencial de ahorro en energía al convertir el total de la iluminación pública alrededor del mundo a iluminación LED, puede alcanzar los diez millones de kWh al año. Sin considerar las reducciones en costos de infraestructura y mano de obra que se pudieran lograr con la combinación de iluminación pública LED y la gestión de la iluminación basada en software y otras aplicaciones relacionadas de datos. El impacto en la economía mundial es realmente enorme.

Particularmente en Latinoamérica, la oportunidad es aún mayor. Por ejemplo, la ciudad de Buenos Aires renovó su sistema de alumbrado público con tecnología LED, logrando un 50 % de ahorro de energía, además se integró la iluminación, lo cual permite monitorear cada punto de luz, veri¬ficar el óptimo funcionamiento de cada luminaria y programar posibles reemplazos o futuras tareas de mantenimiento.

Las innovaciones en tecnología son cruciales, sin embargo, es importante considerar las condiciones sociales y económicas de cada país. Una ciudad inteligente debe reforzar su infraestructura basada en beneficios para sus ciudadanos y visitantes. Esto se transforma, entre otras cosas, en facilitar un entorno de alta calidad de vida urbana, sobre todo a medida que las ciudades crecen, se vuelven más densas y habitadas.

Finalmente, incluir la eficiencia energética en el desarrollo de los centros urbanos es un aspecto clave sobre temas medioambientales, e inclusive impulsa a las economías. Es esencial que los gobiernos incluyan dentro de sus planes la transformación responsable de las ciudades para generar un impacto positivo sobre sus habitantes.

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