Se necesitan más de US$8.000 millones para proyectos de adaptación climática
lunes, 14 de septiembre de 2026
Colombia enfrenta el desafío de convertir sus metas de transición energética y adaptación al cambio climático en proyectos financiables
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Colombia tiene identificados 51 proyectos que requieren inversiones superiores a US$8.000 millones para avanzar en transición energética, adaptación al cambio climático, transporte sostenible y conservación ambiental, en momentos en que el país enfrenta un doble desafío: reducir su vulnerabilidad frente a los efectos del cambio climático y ampliar la infraestructura necesaria para sostener el crecimiento de su demanda de energía.
La cifra hace parte de la Plataforma País Colombia, una estrategia que busca articular al Gobierno, la banca multilateral, el sector privado, la cooperación internacional y la banca de desarrollo para convertir proyectos climáticos en iniciativas susceptibles de recibir financiación.
El reto no es únicamente conseguir los recursos. De los 51 proyectos incluidos en el portafolio, 16 se encuentran en diseño conceptual, 28 en estudios de preinversión, cinco en estructuración financiera y dos en etapa de consecución de recursos. La plataforma busca precisamente aumentar la madurez técnica y financiera de estas iniciativas para facilitar su llegada a potenciales financiadores.
La dimensión de la inversión se entiende mejor al observar el costo económico que puede tener para Colombia no avanzar en adaptación y mitigación. El Banco de la República ha estimado que, hacia 2100, el impacto promedio sobre el PIB podría ser de 7,8% bajo un escenario de calentamiento global con las políticas actuales, frente a una pérdida de 2% en un escenario de transición ordenada hacia cero emisiones en 2050.
El riesgo también se proyecta hacia un horizonte más cercano. En marzo de 2026, el Departamento Nacional de Planeación señaló que, sin medidas efectivas de adaptación, Colombia podría enfrentar pérdidas de entre 1,5% y 2,5% de su PIB hacia 2050. La advertencia hizo parte del lanzamiento de la Estrategia Nacional de Soluciones basadas en la Naturaleza, que busca integrar la gestión del riesgo, la biodiversidad y la adaptación climática.
Durante la presentación de la Plataforma País, el viceministro general de Hacienda y Crédito Público, Camilo Rey Sabogal, puso otra cifra sobre la mesa: según estimaciones del Banco Mundial, los riesgos climáticos y de desastres podrían tener un impacto equivalente a 4,4 % del PIB colombiano. El Banco Mundial también advierte que estos riesgos pueden afectar infraestructura crítica, incluidos los sistemas de generación y transmisión eléctrica, transporte y suministro de agua.
La necesidad de inversión ocurre además mientras los efectos de las condiciones climáticas extremas continúan haciéndose visibles. El Ideam informó que 48 municipios, ubicados en 17 departamentos, alcanzaron durante agosto máximos históricos de temperatura mensual. En Cesar, las estaciones de Pailitas y Valledupar llegaron hasta 42,9 °C, mientras que Quibdó registró 198,7 milímetros de lluvia en 24 horas el 28 de agosto.
El propio Ideam había advertido semanas antes que durante los primeros ocho días de agosto 61 de las 119 estaciones analizadas presentaron persistencia de temperaturas máximas por encima de los valores climatológicos de referencia para ese mes, una señal que se extendió por departamentos como Cesar, La Guajira, Magdalena, Cauca, Nariño, Valle del Cauca, Santander y Norte de Santander.
Pero la transición climática no depende únicamente de proteger ecosistemas o reducir emisiones. Una parte importante de las inversiones deberá dirigirse a la transformación del sistema energético, precisamente cuando el sector enfrenta restricciones en generación y redes.
Ricardo Sierra, presidente de Celsia, advirtió que Colombia podría enfrentar un escenario de déficit energético entre 2027 y 2030 si no se toman decisiones para ampliar la capacidad del sistema y atender una demanda que continúa creciendo. “Estamos con un déficit grande de energía para poder atender la demanda, que está creciendo mucho. La verdad, la situación está muy estrecha. Ojalá podamos pasar el fenómeno de El Niño, pero tiene que salir todo perfecto”, explicó.
El problema, según el directivo, no se encuentra únicamente en producir más electricidad. La infraestructura para transportar y distribuir esa energía también se está convirtiendo en una limitación para el crecimiento. “Las redes ya son un cuello de botella. En Celsia hablamos de un ‘apagón silencioso’: hay clientes que necesitan conectarse, pero no tenemos capacidad en las redes ni energía disponible para atenderlos”, señaló Sierra.
El escenario resulta especialmente relevante para la transición energética, que supone una mayor electrificación de actividades como el transporte y nuevos requerimientos de energía por parte de empresas y hogares. Aumentar la generación renovable sin ampliar simultáneamente las redes podría dejar parte de esa nueva capacidad sin posibilidad de llegar oportunamente a los consumidores.
La financiación privada será, por tanto, una de las piezas necesarias para cerrar la brecha. La Superintendencia Financiera reportó en mayo de 2026 que entre 2015 y 2024 se desembolsaron $49,1 billones en créditos verdes. Sin embargo, en 2024 estos representaron apenas 2,7% del total del sistema financiero, lo que muestra el espacio que todavía existe para ampliar este mercado.
Ya existen operaciones que muestran cómo puede funcionar esa articulación entre empresas y entidades financieras. En junio, Celsia y Banco de Bogotá anunciaron una alianza para impulsar proyectos de energía solar por alrededor de $53.000 millones, con una capacidad estimada de 15 megavatios. El acuerdo combina la experiencia de Celsia en el desarrollo y comercialización de proyectos solares con mecanismos de financiación verde del banco.
El desafío para Colombia será lograr que esos proyectos pasen de los estudios y diseños a las obras y activos que necesita el país. Mientras el cambio climático ya se refleja en temperaturas récord y eventos extremos y el sistema energético enfrenta restricciones de generación y redes, la capacidad de atraer capital y convertirlo rápidamente en infraestructura será determinante para que la transición climática no se quede únicamente en metas y planes.