Responsabilidad Social

Desarrollo económico para la inclusión social

Oscar Gamboa Zúñiga

El mundo de hoy es cada vez es más una aldea global.

Lamentablemente la percepción de aldea global se observa desde lo comercial, pero también está representada en los desafíos que la sociedad mundial tiene, entre ellos el de la inclusión, porque el mundo es diverso, mestizo, anglosajón, es afro es indígena, es joven. Y eventos como la Cumbre de Mandatarios Afro lo que busca es tomar esa aldea global y volverla incluyente en temas de desarrollo económico.

Lo que uno observa es que vamos en una carrera desenfrenada y nos animan las cifras, las ganancias, los crecimientos, los PIB, etc., pero no miramos el índice de Gini: la desigualdad. A veces preocupa que las cifras hablan sobre el crecimiento de algún país en un determinado porcentaje pero ¿creció para quién? Esto debería reflejarse en que la brecha se estreche, en que los empresarios (que están sujetos a ese crecimiento en los países), procuren que se dé una mayor oferta de empleo, que se mejoren los hospitales, que esa aldea global también irradie crecimiento en lo social. La Cumbre fue un momento de pausa reflexiva y de debate global que nos permitió consensuar estrategias mundiales que nos lleven a acciones locales. Es claro que cada nación tiene sus propias políticas, pero lo importante es que bajo unos conceptos globales aterricemos en cada país. Todo esto bajo la idea de desarrollo económico para la inclusión social.

Al hablar de la población afro del mundo y de la afrocolombiana, es común denominador que esta comunidad siempre se observe en la parte inferior de la brecha. Particularmente en Colombia, esto una paradoja perversa. Los afros del país nacemos, crecemos, vivimos y morimos en zonas muy ricas con oferta ambiental, pero la condición social y económica no puede ser peor. En el evento que acaba de terminar se aterrizaron a la realidad local las estrategias globales que nos permitirán ser una población más participante, participativa y participada del crecimiento económico.

No buscamos que nos regalen, sino que queremos poner nuestros músculos, conocimiento artesano y sueños para que se haga sociedad con los que ya están inmersos en el desarrollo económico, a quienes les pedimos que nos abran la compuerta para que crezcamos todos, no para que ellos se empobrezcan. Queremos que nos lleven en ese vagón del crecimiento económico. Eso visto en contexto ayuda a fortalecer la democracia.

Colombia es el segundo país en Iberoamérica en población afro, mientras que en el continente americano estamos de terceros, después de Brasil y los Estados Unidos. Por eso debemos convertir esa diversidad étnica en una oportunidad.

Finalmente, es importante resaltar la importancia de discutir estos temas en medio del proceso de paz que se adelanta en La Habana, pues es algo que no tiene reversa, porque es el momento de la democracia. Eso implica que las disputas se den con ideas y con votos. Con el fin del conflicto y la llegada de la paz, esta tiene que traducirse en inclusión social, económica y de oportunidades.

Las políticas publicas y privadas, sumadas a la finalización del conflicto armado, van a ser mejores con la llegada de la paz. Por eso creo que la Cumbre es un granito de arena en el desierto, en el oasis de la esperanza.

Un encuentro de talla mundial en Cartagena
Cartagena es el escenario de las conversaciones sobre turismo, educación y desarrollo de las comunidades afrodescendientes de todo el mundo que se realizan en el marco de la Tercera Cumbre de Mandatarios y Alcaldes Afrodescendientes. La Cumbre fue instalada por varios líderes afrodescendientes del mundo y presidida por el alcalde, Dionisio Vélez Trujillo y el vicepresidente, Angelino Garzón.