Desarrollo sostenible con proyectos de impacto

Gustavo Márquez

Bogotá_ Los proyectos de impacto son aquellos que desarrollan modelos económicamente rentables, que tienen impacto social y/o que son responsables con el medio ambiente. Es así como podemos conectar la ideación de nuevos proyectos con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que han sido propuestos por las Naciones Unidas. Estos ODS demuestran que, incluso en los países más desarrollados, existen retos de creación de proyectos para mejorar las condiciones actuales de desigualdad y carencia de oportunidades.

La situación actual está enmarcada en la ineficiencia en la conexión entre las instituciones y los proyectos con potencial, debido a una falla en el reporte y análisis continuo de información. El asistencialismo hace que las poblaciones se estanquen haciendo que los beneficiarios solo se sienten a esperar la siguiente ayuda. En otras palabras, no están enfocando bien los recursos porque no están generando proyectos que otorguen empoderamiento, oportunidades y seguridad a las personas, proyectos que generen empleo a largo plazo o proyectos que incentiven a la gente a trabajar y soñar.

Es momento de aprender de los errores cometidos en el pasado y reforzar las buenas experiencias de crecimiento en indicadores de nivel de vida, salud, agricultura y uso de tecnología. “Aquellos que no conocen la historia están condenados a repetirla”. Edmund Burke.

Tenemos que empezar a implementar el concepto de negocio social que fue la tesis de uno del Premio Nobel de Paz, Mohammad Yunus. Un Negocio Social es una compañía creada para resolver un problema social, una ONG, tiene una misión social, pero, al igual que una empresa, genera sus propios ingresos para cubrir sus costos.

La situación actual necesita un cambio, incorporando el conocimiento de los gobiernos, las ONG, las comunidades, los desarrolladores de tecnología, el sector privado y la academia en una sola mesa de trabajo, la cual pueda gestionar la información de manera adecuada.

El fondo de inversión Athena impacto propone: incentivos a la ideación de nuevos proyectos; se debe apoyar el emprendimiento a través de capital semilla, condicionado al cumplimiento de los criterios de negocios verdes, a través de proceso de incubación que den mayores garantías a los inversionistas; y apoyo para el fortalecimiento de proyectos establecidos.

Se deben crear vehículos financieros para dar garantías e incentivos a los inversionistas. Lo óptimo es optar por financiación de proyectos en cuentas de participación de flujos futuros y realizar en lo posible menos negociaciones de venta accionaria o la acreencia de deudas.

En conclusión, el país necesita más personas que tengan el ADN de emprendimiento de impacto, más exploración en ventajas competitivas en regiones. A través de oportunidades las comunidades dependerán menos del gobierno. Así mismo, se elegirán por mérito dirigentes más capaces, que fortalezcan las instituciones.

La inversión de impacto, bien ejecutada, es más que una intervención económica de apoyo al emprendimiento, es el aporte al cambio de la política y economía de un país.

Esta es una invitación a los potenciales emprendedores sociales a actuar de inmediato, a las instituciones a orientarse a la ejecución y a los inversionistas a enfocar su capital en proyectos de impacto.
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