Desarrollo sostenible,un reto empresarial

Juan Camilo Chaves

En la actualidad, el Desarrollo Sostenible es un concepto cada vez más utilizado en nuestro país, el cual hace parte de una convicción empresarial, siendo así una ventaja competitiva en nuestro entorno.

Estas actividades demandan coherencia, responsabilidad social, resultados ambientales y que sean económica y socialmente sostenibles en el tiempo.

Un ejemplo que se vive en nuestro país, donde se han realizado algunas iniciativas lideradas por el Ministerio de Medio Ambiente y la empresa privada, es en el control y manejo de pilas, ya que de acuerdo a una investigación de la Andi y fabricantes, tan solo en un año los colombianos compran cerca de 200 millones de este producto, ocasionando posibles riesgos para el medio ambiente, pues algunas de las que ingresan al mercado contienen químicos peligrosos.

En este sentido, se han diseñado programas de posconsumo, para que se arrojen esos desperdicios en sitios adecuados donde se pueden destruir sin riesgo, además de implementar una estrategia para recolectar las inservibles y programas para que los fabricantes cierren el ciclo de artículos potencialmente contaminantes.

Es así como la responsabilidad social trabaja de la mano con iniciativas que generan un bienestar a la comunidad; el eje ambiental se traduce al manejo adecuado de la energía, insumos, equipos y residuos, entre otros, que se implementan en diferentes procesos industriales; y el factor económico, es indispensable para evaluar la rentabilidad y la duración de un programa en el tiempo.

De acuerdo con la Unesco, dos herramientas claves para la implementación del Desarrollo Sostenible es la educación y la conciencia de las personas, en la que su trabajo sinérgico es indispensable, incluyendo el involucramiento y compromiso de los colombianos y empresas, pues es a través de sus acciones que se logran las metas.

En Colombia problemáticas como desempleo, pobreza, desigualdad social y cuestiones medioambientales, son las que principalmente, a través de acciones de desarrollo sostenibles se buscan impactar de forma positiva, mejorando así sus indicadores.

Un ejemplo que podemos llevar a la práctica, es compartir nuestro tiempo laboral transfiriendo conocimiento y experiencia a través de actividades educativas que puedan ser evaluadas periódicamente, para así asegurar resultados y que sean sostenibles. Estas se pueden realizar con las comunidades, clientes de organizaciones, asociaciones y fundaciones, para lograr medibles resultados en términos de creación de empresas, mayor productividad, progreso en índices de seguridad, mejoras en nutrición, disminución de enfermedades, etc.

Es preciso hacer un análisis profundo de los elementos involucrados en un proceso de desarrollo sostenible, pues de un adecuado uso dependen sus efectos. Temas tan sencillos como la buena administración de la energía impactan positivamente, generando de esta forma un ahorro representativo que se verá reflejado en los escenarios y la población.

Por ejemplo, en empresas grandes y con alto consumo de energía, se está utilizando combustibles alternos y energía renovable, puesto que lo primero permite disponer con seguridad de los desechos de la sociedad, a la vez que se disminuye la huella total de carbono; y lo segundo, permiten garantizar energía limpia en las operaciones de las mismas empresas.

 

La importancia de mirar dentro de la organización

Un aspecto relevante es el trabajo por el entorno mismo de la organización, ya que algunas empresas identifican primero las necesidades de terceros sin verificar las condiciones de sus colaboradores, quienes también podrían hacer parte del proceso productivo, lo cual se vería retribuido en un mayor compromiso organizacional y un respaldo absoluto a las actividades de desarrollo sostenible.