El mercado de US$209.000 millones que abre el reciclaje de energías limpias en la región
martes, 28 de julio de 2026
La Olacde identificó que los residuos de la infraestructura de energía limpia representan una fuente potencial de riqueza para América Latina y el Caribe
De acuerdo con la Organización Latinoamericana de Energía, Olacde, existe una oportunidad en la economía circular cuyo valor potencialmente recuperable alcanzaría los US$209.000 millones para 2050. En poco más de una década, la región podría recuperar cerca de US$84.000 millones únicamente mediante el reciclaje de su infraestructura eléctrica limpia.
Actualmente, la región cuenta con cerca de 150 millones de paneles solares en operación y 16.000 aerogeneradores. Estas fuentes renovables representaron 67,4% de la generación eléctrica regional en 2025.
Hacia mediados de siglo, las tecnologías de transición acumularán cerca de 81 millones de toneladas de materiales provenientes de componentes solares, eólicos y de sistemas de almacenamiento. El acero, por ejemplo, sumará 36 millones de toneladas, lo que equivale a 63% de la producción anual actual de este metal en la región. En cuanto al cobre, alcanzará los 4 millones de toneladas, un volumen cercano a 40% de la producción regional anual. Por su parte, el aluminio llegará a las 10 millones de toneladas, cifra que triplica la producción anual actual de América Latina y el Caribe.
A pesar de que el auge tecnológico (solar y eólico) comenzó hace apenas una década y la mayoría de los equipos vigentes no ha cumplido su vida útil teórica, los daños prematuros y el acelerado ritmo de renovación tecnológica están adelantando el desecho de paneles, aerogeneradores y baterías.
Ante este escenario, varios países de la región han comenzado a desarrollar planes, programas y regulaciones específicas para reciclar los componentes reutilizables. El objetivo principal es mitigar riesgos y evitar que elementos como metales pesados, plásticos y sustancias tóxicas o corrosivas terminen contaminando el suelo, el aire y el agua.
Por su parte, la Olacde cataloga a la inteligencia artificial como una herramienta clave en la gestión de estos activos. Estos sistemas predictivos permiten un monitoreo continuo que facilita la programación de mantenimientos, prolonga la vida útil de los equipos y automatiza su clasificación entre reacondicionamiento y reciclaje. En el sector de la electromovilidad y las baterías de litio, por ejemplo, la IA analiza el historial operativo para determinar en qué momento un módulo puede pasar a una "segunda vida útil", extendiendo su ciclo de uso y postergando su desecho.