Estas son las organizaciones que reciben los libros que ya leyó para donarlos
jueves, 23 de julio de 2026
Los libros que permanecen ociosos en estantería pueden contribuir al fomento de la lectura en las comunidades
En Colombia, miles de libros que reposan olvidados en estanterías domésticas podrían tener un destino distinto: nutrir bibliotecas rurales, acompañar procesos educativos en zonas afectadas por el conflicto armado o fortalecer colecciones patrimoniales.
Diversas organizaciones, desde entidades estatales hasta fundaciones sociales, han desarrollado mecanismos para recibir estas donaciones, y varias de ellas lo hacen sin importar en qué ciudad del país se encuentre el donante.
La Biblioteca Nacional, custodia del patrimonio
La Biblioteca Nacional de Colombia recibe donaciones de cualquier persona, aunque no acepta cualquier tipo de material. Las obras deben ser escritas por autores colombianos, publicadas en el país, que traten temas nacionales o que, por su origen o relevancia histórica, resulten representativas para la identidad del país.
Quien desee donar debe enviar primero un listado en Excel (con título, autor, editorial, ciudad, año de publicación e ISBN o ISSN, si aplica) al correo institucional destinado para este trámite, de manera que el equipo de la biblioteca pueda verificar si el material ya existe en sus colecciones antes de recibirlo físicamente.
Bibliotecas para las regiones más apartadas
Para quienes buscan que sus libros lleguen a comunidades vulnerables, la fundación Educambio ofrece uno de los canales más accesibles desde cualquier punto del territorio. La organización, con sede en Cali, recolecta libros nuevos o usados para dotar las llamadas "Bibliotecas de Cambio" en zonas rurales.
Quienes viven fuera de la capital del Valle pueden enviar sus donaciones por transporte terrestre a la sede de la fundación, asumiendo el costo del envío. Según la organización, su propósito es "llevar conocimiento a los rincones más remotos de Colombia", fortaleciendo el acceso a material de lectura en territorios donde las bibliotecas escasean.
Libros que llegan como "hechos de paz"
Cada año, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la Organización de los Estados Americanos, MAPP/OEA, y la Cámara Colombiana del Libro impulsan la campaña "Donar un libro es un hecho de paz".
Juan Carrejo, coordinador de esta iniciativa, indicó que los principales beneficiarios son dos poblaciones: instituciones educativas y cárceles, aunque también reciben libros bibliotecas municipales, juntas de acción comunal y organizaciones sociales como colectivos de mujeres, cabildos indígenas, consejos comunitarios y organizaciones juveniles.
En cuanto a los criterios de selección, detalló que se excluyen textos desactualizados, con contenido violento o sexual explícito, y libros de política partidista, priorizando en cambio educación, novela y literatura universal; para las cárceles las restricciones son aún más estrictas, pues no pueden ser de tapa dura ni contener elementos como CDs o adhesivos por temas de seguridad.
Sobre los logros acumulados, el coordinador señala que "del 2019 al 2025, que fue el año pasado, se han entregado un total de 42.175 libros", y que solo en la edición de este año la recolección ronda entre 7.000 y 8.000 ejemplares gracias a la alianza con la empresa Coordinadora.
Con estas cifras, calcula que "tendríamos como para este año ya alrededor de 50.000 libros entregados desde el 2019 hasta la fecha de hoy", consolidando la campaña como una iniciativa sostenida de fomento a la lectura y la paz en el país.
Opciones locales en Bogotá y otras ciudades
Además de los mecanismos con alcance nacional, existen iniciativas locales que también reciben libros. La Red de Bibliotecas Públicas de Bogotá, BibloRed, recoge material de lectura infantil y juvenil en sus cinco bibliotecas mayores, destinado a los puntos de lectura ubicados en las plazas distritales de mercado.
Fundaciones como Fundevi y Trilce, junto con proyectos como Biblocarrito, también recolectan libros usados para fortalecer bibliotecas comunitarias en Bogotá y en el suroccidente del país, mientras que plataformas como Bookennials proponen un modelo de intercambio: por cada cierto número de libros donados, el donante puede redimir otros títulos de su catálogo.
Donar un libro puede parecer un gesto pequeño, pero organizaciones como estas coinciden en que su efecto se multiplica cuando llega a comunidades con acceso limitado a material de lectura.
Antes de donar, especialistas recomiendan verificar el estado físico de los ejemplares, revisar los criterios de cada organización (algunas no aceptan libros académicos, enciclopedias o material deteriorado) y confirmar si es necesario coordinar previamente el envío o la entrega. Con estas alternativas disponibles en distintas ciudades del país, cada vez es más sencillo que un libro leído encuentre un nuevo lector.