Ambiente

Eventos climáticos extremos concentraron 90% de las pérdidas económicas en 2025

Gráfico LR

Inundaciones de gran magnitud, incendios forestales de una intensidad inédita y tormentas severas marcaron un año crítico

Carlos Jaramillo Palacio

Las cifras no dejan lugar a dudas y generan un escenario de preocupación que pareciera pasarse por alto. Un informe reciente de la reaseguradora alemana Munich Re revela que cerca del 90% de las pérdidas económicas registradas en 2025 estuvieron asociadas a fenómenos climáticos extremos. Inundaciones de gran magnitud, incendios forestales de una intensidad inédita y tormentas severas marcaron un año que ya es calificado como crítico por la reiteración y la fuerza de estos desastres naturales.

El impacto no se limitó a lo material. El costo humano también aumentó de manera significativa. A lo largo de 2025, más de 17.000 personas perdieron la vida como consecuencia de catástrofes naturales, una cifra que supera ampliamente la de 2024, cuando se contabilizaron alrededor de 11.000 fallecimientos. Estos datos refuerzan una advertencia que la comunidad científica ha venido reiterando durante años y que se volvió un tema relevante en la mayoría de los gobiernos del planeta: el calentamiento global está intensificando los riesgos y agravando sus consecuencias.

Entre los episodios más representativos del año pasado estuvieron los incendios forestales que afectaron a Los Ángeles en enero. De acuerdo con estimaciones de investigadores, estos siniestros provocaron pérdidas cercanas a los US$53.000 millones, de los cuales US$40.000 millones estaban cubiertos por seguros, lo que los convierte, hasta el momento, en el incendio forestal más costoso del que se tenga registro.

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A este panorama se suman los incendios que se desataron a comienzos de este año en la Patagonia argentina, donde más de 15.000 hectáreas fueron arrasadas, dejando a numerosas familias sin vivienda. Aunque estos eventos aún no han sido incorporados en los balances oficiales de las aseguradoras, su magnitud anticipa nuevas cifras preocupantes.

“Las emisiones de carbono provenientes de los combustibles fósiles están impulsando este clima extremo. La ciencia lo respalda y hoy vemos sus efectos reflejados tanto en nuestras economías como en nuestras comunidades”, afirmó para NTN24 Jessica Ordóñez-Lancet, directora de campañas de Energía y Medio Ambiente del Center for American Progress.

Para ella, toda una conocedora del tema, la respuesta frente a esta crisis debe abordarse desde distintos frentes. Si bien reconoce el papel de los Estados en la mitigación del cambio climático, advierte que reducir emisiones ya no es suficiente y que a la administración del presidente Trump le ha faltado compromiso con el tema. "No es un secreto que la administración actual no ha priorizado la acción climática y ha dado pasos atrás", cuestiona. Y agrega en NTN24, en relación con las consecuencias, que “Los impactos ya están ocurriendo y la resiliencia se vuelve fundamental. La ventana de acción sigue abierta, pero los efectos que estamos presenciando son cada vez más severos”.

El impacto de los eventos extremos trasciende lo económico. Las consecuencias para la salud pública son profundas y pueden derivar en enfermedades crónicas e incluso en muertes, agravando aún más la crisis humanitaria asociada al cambio climático.

Ante este escenario, el mensaje es contundente. El balance de 2025 deja una enseñanza difícil de ignorar: el cambio climático ya no es una amenaza lejana, sino una realidad tangible que cobra vidas, destruye territorios y pone a prueba la capacidad de respuesta de gobiernos, instituciones y sociedades en todo el mundo.

Más preocupaciones

Entre tanto, una investigación difundida en las últimas horas revista Nature Sustainability advierte que, si la temperatura media global del planeta llega a incrementarse 2 °C, la cantidad de personas expuestas a olas de calor extremo podría duplicarse para el año 2050, generando efectos severos en la salud pública, el suministro energético y la estabilidad económica. De acuerdo con los científicos, ninguna región del mundo estaría exenta de las consecuencias de este fenómeno.

Los expertos aclaran que este umbral de 2 °C no hace referencia a la temperatura cotidiana de las ciudades, sino al aumento de la temperatura promedio global en comparación con los niveles previos a la era industrial. Aunque la cifra pueda parecer moderada, su impacto es significativo, ya que se traduce en un incremento sustancial de los días con calor extremo en vastas zonas del planeta.

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