Gestión sostenible, base esencial de la competitividad

Rafael Stand Niño

La definición de claras apuestas de productividad, la identificación de sectores de talla mundial, que serán punta de lanza para lograr este propósito, así como el fortalecimiento de las ya famosas ‘locomotoras’ y la consolidación de las agendas regionales de competitividad, en consonancia con las de ciencia, tecnología e innovación, sin las cuales no podríamos avanzar, dan sustento a una estrategia que aparentemente asegura una vía libre a ese nuevo imaginario de país.

En apariencia, la fórmula anterior contempla todos los ingredientes necesarios para asegurar altos estándares de competitividad, que harán de Colombia una nación próspera y generadora de 'oportunidades para todos'. No obstante, hemos olvidado algo esencial, lo que sería la 'sal' de ese suculento manjar, y que no es otra cosa que fortalecer, al igual que asegurar, lo que hoy podríamos llamar la gestión sostenible.

Aquella que comprende todas las políticas, junto con las acciones tendientes a hacer de nuestras empresas, de nuestras organizaciones por ende, del país en general, instituciones plenamente viables tanto en el aspecto económico como en lo social y en lo ambiental; es decir, cumplir un propósito de triple resultado, que a su vez reconoce el impacto de toda acción en sus distintas dimensiones y grupos de interés.

Se requiere una acción integral, implícita e incorporada en el desarrollo misional de cada empresa y cada organización. La gestión sostenible integral, o responsabilidad social, comprende aspectos hoy recogidos en la guía técnica ISO 26000 o en los principios del pacto global, entre otras iniciativas de similar importancia, que le dan una nueva dimensión, la cual comprende aspectos de gobernanza, derechos humanos, buenas prácticas laborales, asuntos de consumidores, prácticas justas de operación, cuidado del medioambiente y relación con la comunidad.

En tal sentido, quiero destacar una iniciativa de la Corporación Calidad y el Centro internacional de Responsabilidad Social y Sostenibilidad (RS), que han unido esfuerzos para hacer realidad el Premio Nacional de Responsabilidad Social y Sostenibilidad (Pnrs), que tiene como criterios de evaluación los siguientes: la estrategia, los procesos, la responsabilidad social y la sostenibilidad, al igual que en los resultados e impactos de las organizaciones postuladas en las diferentes categorías sector privado, sector público y sector social y solidario. Este premio nacional, que se entregará anualmente, además de ser un modelo pedagógico para organizaciones, consultores, académicos y ciudadanos en general, es un reconocimiento a la Gestión Sostenible Integral de las organizaciones, en los ámbitos sectorial, nacional e internacional.

Por medio de esta iniciativa se busca la construcción de la cultura pública y organizacional, de gestión socialmente responsable, porque sin gestión integral sostenible ni nuevos estándares de responsabilidad social lograremos alcanzar las metas de competitividad, frente a los tratados de libre comercio que se han suscrito y los que vienen. Estaríamos muy lejos de los estándares exigidos para abrir nuevos mercados a nuestros productos, pues precisamente lo que nos exigirán prioritariamente serán estas buenas prácticas de impacto sostenible integral.

Es importante generar una nueva cultura
Es claro que deben ser ingentes los esfuerzos para motivar y propiciar la pronta corporación de esta nueva cultura, sin la cual la competitividad de nuestro país solo será un sueño irrealizable, utópico, sin soporte alguno. El tema de la Responsabilidad Social es determinante para lograr un sector productivo competitivo que genere resultados y que se constituya en alternativas de inversión.

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