La apuesta de las compañías de cambiar donaciones en efectivo por capacitación técnica
martes, 5 de mayo de 2026
Casos como el de la Fundación Levapan demuestran que la formación técnica y el voluntariado generan transformaciones estructurales
El modelo de responsabilidad social corporativa en Colombia ha evolucionado hacia la transferencia de conocimiento, donde el tiempo de los empleados se convierte en el activo más valioso para las comunidades, incluso más que el mismo capital. .
Estas iniciativas contribuyen al fortalecimiento de la cultura organizacional. La participación en actividades solidarias fomenta habilidades como el liderazgo, la comunicación asertiva y el trabajo en equipo en entornos fuera de la rutina laboral. Asimismo, el involucramiento de los trabajadores en proyectos con propósito social suele derivar en un mayor sentido de pertenencia y satisfacción personal, factores que inciden en el clima laboral y la retención del talento.
Durante 2025, diversas empresas en Colombia ejecutaron programas de este tipo en colaboración con organizaciones sociales. A través de programas de empleabilidad, voluntarios de distintos sectores capacitaron a cientos de jóvenes en áreas de finanzas, marketing y recursos humanos. Estas sesiones permitieron que los participantes adquirieran competencias necesarias para su transición hacia la vida laboral independiente, demostrando la eficacia de la transferencia de conocimientos técnicos desde el sector privado.
Según Nanook Smildiger, Directora Ejecutiva de la Fundación Levapan, el voluntariado corporativo no actúa como un sustituto de la inversión monetaria, sino como un complemento necesario para materializar el compromiso social de las organizaciones. Esta tendencia busca que las acciones empresariales generen transformaciones sostenibles en el tiempo a través del desarrollo de capacidades locales, en lugar de limitarse a entregas económicas puntuales.
La seguridad alimentaria representa uno de los pilares donde la inversión de tiempo y producto genera un impacto medible. Smildiger destaca que, mediante la alianza con el Banco de Alimentos de Colombia, Ábaco, la compañía ha logrado entregar más de 56.000 kilogramos de alimentos. Esta gestión ha beneficiado a cerca de 83.000 familias, evidenciando que la logística y el tiempo aportado por los colaboradores en jornadas de empaque y recolección son fundamentales para mitigar el hambre de manera directa.
En el ámbito educativo, el enfoque se centra en modelos pedagógicos replicables que trascienden la infraestructura física. La Fundación Levapan ha fortalecido la educación mediante un sistema de aprendizaje socioemocional que tiene como referente al Colegio Guillermo Ponce de León. Smildiger señala que este modelo ha logrado escalar su impacto hacia otros municipios del Valle del Cauca, como Yumbo y Riofrío, donde se ha alcanzado una cobertura total en instituciones oficiales mediante la formación de docentes locales.
Durante el ciclo 2025, organizaciones como Telefónica, DHL, Bata, TK Elevator y Werfen ejecutaron programas de este tipo en Colombia. A través de la iniciativa YouthCan!, voluntarios de estas compañías capacitaron a cientos de jóvenes en áreas de finanzas, marketing y recursos humanos. Estas sesiones permitieron que los participantes adquirieran competencias técnicas necesarias para su transición hacia la vida laboral independiente.
Además de la formación profesional, el voluntariado abarcó jornadas de acompañamiento desarrolladas por empresas como Avianca, Jerónimo Martins, Tiendas Ara, Nacional de Chocolates, Sándwich Qbano, Prometeon y Aportes en Línea. Estas actividades incluyeron programas de alimentación saludable, entrega de donaciones y talleres de convivencia. Dichos encuentros buscaron reafirmar el compromiso del sector privado con la protección de los derechos de la niñez y la adolescencia.
El éxito de estas alianzas radica en la creación de vínculos estables entre las empresas y entidades como Aldeas Infantiles SOS. Mientras la comunidad recibe apoyo especializado, las compañías fortalecen su reputación y desarrollan una fuerza laboral con mayor empatía. La integración de estas prácticas en la cultura empresarial permite que el impacto social sea sostenible y medible a largo plazo.
La preferencia por la inversión de tiempo responde a la esencia de la compañía de generar capacidades que perduren. Smildiger enfatiza que el principal aporte se encuentra en la transferencia de conocimiento y el desarrollo de capacidades, complementado con la donación de productos. Al integrar el tiempo de los colaboradores con recursos económicos, las empresas logran un impacto más completo y sostenible, asegurando que la intervención social deje una huella estructural en los territorios donde operan.