¿Cuál es la contaminación real de las compras online y los domicilios?
viernes, 5 de junio de 2026
Aunque los productos comprados en Shein y Temu sean baratos, deben recorrer miles de kilómetros para llegar a su destino, lo que deja una gran huella de carbono
La expansión del comercio electrónico ha transformado la manera en que las personas compran ropa, tecnología, alimentos y productos para el hogar. Plataformas como Shein, Temu, Amazon y los grandes retailers digitales han impulsado un modelo basado en la rapidez, la conveniencia y los precios bajos, mientras que las aplicaciones de domicilios han convertido las entregas en cuestión de minutos en una rutina diaria. Detrás de cada pedido existe una cadena logística con un impacto ambiental que hoy genera debate entre expertos, empresas y consumidores.
En el caso de las compras en línea internacionales, uno de los principales focos de preocupación está en el mecanismo de transporte. El modelo de negocio de gigantes de la moda rápida como Shein y Temu se basa en enviar productos directamente desde fábricas en Asia hasta los consumidores finales en distintos países, lo que se traduce en una fuerte dependencia del transporte aéreo, uno de los medios logísticos con mayor huella de carbono.
La magnitud de las exportaciones de comercio electrónico desde China es tan grande que requeriría decenas de vuelos de carga diarios para atender la demanda global.
Las emisiones asociadas a este modelo no son menores. Según reportes de sostenibilidad citados por Reuters, las emisiones derivadas del transporte de productos de Shein alcanzaron 8,52 millones de toneladas de CO2 equivalente en 2024, un incremento de 13,7% frente al año anterior.
La compañía atribuye gran parte de este impacto al uso intensivo del transporte aéreo para llevar prendas de bajo costo directamente desde China a consumidores en más de 150 mercados. A esto se suma el fenómeno de la moda rápida o fast fashion, caracterizado por una producción masiva de prendas de bajo costo y ciclos de consumo cada vez más cortos.
En Colombia, por ejemplo, una de las últimas encuestas hechas por la empresa GoTrendier mostró que la ropa sigue siendo el producto de moda más comprado por internet y que plataformas como Temu, Shein y Falabella figuran entre las más reconocidas por los consumidores del país. El reto ambiental aparece cuando muchas de estas prendas tienen una vida útil muy reducida y terminan convirtiéndose rápidamente en residuos.
La industria textil enfrenta un problema creciente de desechos. Según información de GoTrendier, cerca de 73% de las prendas terminan en vertederos o incluso en ecosistemas marinos, lo que ha impulsado iniciativas de moda circular enfocadas en reutilizar ropa y extender su vida útil.
Este último aspecto es relevante porque el impacto ambiental de una compra por internet no se limita al transporte, sino que también incluye la fabricación, el empaquetado, las devoluciones y la disposición final de los productos.
Los domicilios
Los domicilios presentan una realidad diferente. Aunque cada entrega genera emisiones por el desplazamiento de motos, carros o bicicletas, existen estudios que señalan que una entrega consolidada puede resultar más eficiente que el desplazamiento individual de personas en vehículos particulares hacia centros comerciales o restaurantes. El impacto depende de factores como la distancia recorrida, el tipo de vehículo utilizado, la cantidad de pedidos y la eficiencia de las rutas logísticas.
Los domicilios también enfrentan desafíos ambientales importantes relacionados con el uso de empaques. Bolsas plásticas, recipientes desechables, envolturas y elementos de protección pueden representar una parte significativa de la huella ambiental de cada pedido, especialmente en entregas de alimentos.
El volumen de residuos generado por los empaques puede ser tan relevante como las emisiones asociadas al transporte.
Las devoluciones también afectan
Otro elemento que suele pasar desapercibido en todo este proceso son las devoluciones. En el comercio electrónico, especialmente en categorías como moda, una parte importante de los productos comprados en algunas ocasiones termina siendo devuelta. Ciertos estudios han mostrado que una sola prenda devuelta puede recorrer miles de kilómetros adicionales durante estos procesos, multiplicando así las emisiones de transporte y aumentando la generación de residuos asociados a que esta mercancía llegue bien.