La RS debe ser una estrategia con impacto global

Guillermo Botero

Hoy no solo las empresas que impulsan el desarrollo económico de un país están llamadas a generar valor social y medioambiental.

Tanto usted como yo tenemos el compromiso de adquirir y tomar por hábito prácticas de responsabilidad social (RS). Para ello, hay que entender que la RS no solo se define en qué tan amigable somos con el medio ambiente o por la implementación de buenas prácticas de gobierno corporativo. La Responsabilidad Social implica, en todas sus dimensiones, tener una relación de beneficio mutuo con todos nuestros grupos de interés o stakeholders: la comunidad, los clientes, los consumidores, los empleados, los accionistas, los proveedores, la competencia, el medio ambiente y, por supuesto, el Estado. La RS apunta a la rehumanización, a preocuparnos por el otro y a salir del individualismo.

Capacitar a los equipos de trabajo en sus áreas de conocimiento, generar actividades de integración con la comunidad, respetar los derechos de las personas, dar un pago adecuado a los empleados conforme a su labor, establecer procesos de reciclaje, disminuir la huella de carbono y generar informes de gestión con transparencia, son algunas de las múltiples acciones que realizan las empresas que se identifican como socialmente responsables.

El modelo de hacer negocios y de actuar bajo estos parámetros cada día cobra más relevancia tanto en las empresas que componen los diferentes sectores del mercado como en los consumidores, pues la balanza del beneficio comercial se equilibra en un gana-gana para todos los actores involucrados, lo que permite organizaciones más rentables y sostenibles en el tiempo.

Para consolidarnos como un país competitivo en tema de Responsabilidad Social, desde Fenalco consideramos que las organizaciones, aparte de implementar iniciativas particulares en su entorno, deben ver al Estado como un aliado estratégico para el desarrollo y la ejecución de proyectos conjuntos que generen un alto valor social, es decir, que ayuden a mejorar los niveles de calidad de vida, el nivel de educación y la cobertura en salud de una sociedad con una gran brecha de desigualdad. El retorno de la inversión y del esfuerzo, será valorado por los grupos de interés, quienes elevan su nivel de confianza frente a las empresas que combinan el desempeño económico con la dimensión social y ambiental. En este último factor, se resalta la ratificación de un compromiso con el medio ambiente donde se establece una mayor eficiencia de la utilización de los recursos naturales. A la fecha, más de 500 organizaciones del país cuentan con el Certificado de Responsabilidad Social de Fenalco Solidario, entidad que tiene como misión principal incentivar prácticas de RS como un eje importante en la gestión de los empresarios colombianos. Según datos de la Corporación, en 2011, el 65% de las organizaciones que cuenta con el certificado, invirtieron más del 10% de sus utilidades en programas que contribuyeron al fortalecimiento de capacidades y al desarrollo intelectual de dos de sus principales stakeholders, sus empleados y la comunidad. Frente a esta necesidad de impulsar nuevas formas de hacer negocios bajo lineamientos socialmente responsables, los mandatarios de Guatemala, Perú, Colombia y Emiratos Árabes, así como los del Grupo de los 77 y China, en la Cumbre Río+20, aprobaron un mandato para establecer los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Expertos dan a conocer los beneficios del tema

Conforme con los intereses y la incidencia del tema a nivel global, nuestro la Federación Nacional de Comerciantes realizará el Congreso de Responsabilidad Social, el cual manejará una agenda que se convierte una vez más en el escenario propicio para que expertos den a conocer los múltiples beneficios que conlleva aplicar la RS en la estructura operacional de las organizaciones.