Los países más afectados por el estrés hídrico y la presión sobre sus recursos de agua
viernes, 2 de octubre de 2026
El estrés hídrico surge cuando la demanda de agua ejerce una presión significativa sobre los recursos disponibles en un territorio.
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El estrés hídrico se ha convertido en uno de los principales desafíos para las economías que enfrentan una oferta limitada de agua frente a una demanda cada vez más creciente. Un análisis basado en datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, muestra que varios países de Medio Oriente se encuentran entre los territorios donde las extracciones de agua representan una proporción muy elevada de sus recursos renovables.
Entre los casos más extremos aparecen Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita. En el caso de Kuwait, las extracciones de agua superan ampliamente el volumen de recursos renovables disponibles, mientras que Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita también presentan niveles superiores a 100%. Esto, significa que la demanda supera la capacidad de renovación natural de los recursos y los obliga a recurrir a fuentes alternativas.
De acuerdo con Leonardo David Donado, profesor titular de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Colombia e investigador del Grupo de Investigación Ambiente, Agua, Energía y Sociedad, el estrés hídrico debe entenderse como una relación entre la demanda y la oferta de agua. Por ello, un nivel elevado no necesariamente significa que un país tenga un consumo absoluto mayor que otro, sino que utiliza una proporción más grande frente a los recursos de los que dispone.
“Cuando ese valor es muy alto significa que estás gastando más agua de la oferta natural que tienes”, explicó Donado. Según el investigador, esta situación ayuda a entender por qué varios países árabes aparecen entre los territorios con mayores niveles de estrés: cuentan con una oferta natural de agua dulce limitada y, al mismo tiempo, mantienen una demanda asociada a sus poblaciones, ciudades, industrias y actividades agrícolas.
Ante esa limitación, algunos de estos países han desarrollado sistemas para incorporar nuevas fuentes de abastecimiento. La desalinización del agua de mar es uno de los mecanismos utilizados para garantizar el suministro de agua potable y ampliar la disponibilidad para otras actividades. El experto señaló que esta relación también permite entender por qué países con grandes volúmenes de agua no necesariamente aparecen entre los de mayor estrés. Rusia, China o India, por ejemplo, pueden tener una demanda elevada, pero cuentan simultáneamente con una oferta natural considerable. En consecuencia, el indicador no debe interpretarse únicamente como una medición del consumo.
El World Resources Institute, WRI, a través de su plataforma Aqueduct, utiliza precisamente la relación entre la demanda de agua y la oferta renovable para medir el estrés hídrico. Según sus datos, 25 países enfrentan actualmente niveles de estrés hídrico extremadamente alto, mientras que alrededor de la mitad de la población mundial está expuesta a condiciones de estrés hídrico durante al menos un mes al año.
El WRI establece que un territorio enfrenta estrés hídrico extremadamente alto cuando utiliza al menos 80% de su suministro disponible, mientras que un nivel alto corresponde a extracciones de entre 40% y 80%. En su análisis, Medio Oriente y África del Norte concentran la mayor exposición, con 83% de su población viviendo bajo condiciones de estrés hídrico extremadamente alto.
Sin embargo, Donado advierte que las cifras nacionales pueden esconder diferencias significativas dentro de un mismo país. En Colombia, por ejemplo, el promedio nacional puede mostrar un nivel bajo de estrés debido a la amplia disponibilidad de agua y a una demanda relativamente menor frente a la oferta. Pero esto no significa que todas las regiones tengan las mismas condiciones.
El crecimiento económico es otro factor relevante. Una mayor urbanización, industrialización y expansión de la actividad agrícola pueden incrementar la demanda de agua. El Banco Mundial ha advertido que la escasez de agua, agravada por el cambio climático, puede afectar el crecimiento económico y que, en algunas regiones, sus impactos sobre agricultura, salud e ingresos podrían reducir el PIB hasta en 6% para 2050. Para Richard Damania, economista jefe del Área de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial, la relación entre agua y crecimiento económico es directa, debido a la dependencia que tienen sectores como la agricultura, la energía y la industria de este recurso.
Esta presión puede traducirse en menores niveles de producción cuando la disponibilidad de agua no es suficiente. Las proyecciones del WRI apuntan además a un aumento de la presión. El instituto estima que la demanda mundial de agua podría crecer entre 20% y 25% para 2050 y que el PIB expuesto a niveles altos de estrés hídrico podría alcanzar US$70 billones, equivalentes a 31% del PIB mundial, frente a US$15 billones en 2010.
Para Donado, el indicador debe utilizarse como una señal para analizar las condiciones particulares de cada territorio y no como una fotografía completa de la seguridad hídrica. Factores como la infraestructura, la variabilidad climática, las políticas públicas, la reutilización del agua, el tratamiento de aguas residuales y la valoración económica del recurso también pueden modificar la presión sobre las fuentes.
El caso colombiano muestra precisamente esa diferencia. Mientras algunas regiones pueden presentar una oferta abundante, otras pueden enfrentar episodios de escasez durante temporadas secas o cuando fenómenos climáticos modifican los niveles de precipitación.
Por ello, el estrés hídrico nacional puede ocultar situaciones críticas a escala regional o de cuenca, que no podemos seguir ignorando. En este contexto, es importante recordar que el manejo del agua adquiere una dimensión económica además de la ambiental.