Salud

Trastornos mentales dejan pérdidas económicas por hasta 3% del PIB

Gráfico LR

En 2024, último año del que se tienen registros, más de 83.000 personas en edad productiva fueron atendidas por una depresión

Juliana Trujillo Velásquez

Colombia enfrenta una realidad ineludible: la salud mental de la población en edad productiva se ha convertido en un factor crítico para el bienestar social y el desarrollo económico.

A nivel global, las cifras continúan generando alerta. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo, OIT, más de 840.000 personas pierden la vida cada año como consecuencia de enfermedades cardiovasculares y trastornos mentales asociados a factores de riesgo psicosocial, en los entornos laborales, como largas jornadas, altas demandas de trabajo, desequilibrio esfuerzo-recompensa, inseguridad laboral y acoso o violencia en los entornos de trabajo.

Adicionalmente, estos riesgos provocan la pérdida anual de cerca de 45 millones de años de vida ajustados en función de la discapacidad, lo que, según la OIT, supone una pérdida anual del 1,37% del PIB mundial.

Gráfico LR

 

En Colombia, la situación no es ajena a esta tendencia. De acuerdo con el Consejo Colombiano de Seguridad, CCS, con base en información del Sistema Integrado de Información de la Protección Social, Sispro, las Estadísticas Vitales del Dane y los reportes al Centro de Información de Seguridad sobre Productos Químicos del CCS, el comportamiento de la salud mental en los últimos 10 años (2015-2024) evidencia un aumento sostenido en la demanda de atención en salud mental y en los impactos económicos asociados, lo que supone pérdidas económicas por hasta 3% del PIB en el país.

En 2024 más de 83.000 personas en edad productiva, entre 15 y 64 años, fueron atendidas por episodios depresivos, cifra que, aunque menor frente al pico evidenciado en 2022, duplica los registros de hace una década. Las mujeres representan 70% de estos casos y los jóvenes entre 15 y 19 años concentran la mayor proporción de atenciones (16,7 %).

“Este hallazgo es relevante, considerando que este grupo representa la etapa de entrada a la vida laboral o educación superior y, en este sentido, la fuerza laboral que ingresará al mercado de trabajo en el corto y mediano plazo (2 a 5 años) podría estar llegando con una importante carga de morbilidad mental. En comparación con 2015, los registros de atención en salud por trastornos depresivos en población menor a 30 años se triplicaron en la última década”, indicó Adriana Solano Luque, presidenta ejecutiva del CCS.

En cuanto a la cobertura, se estima que en 2024 solo 49,2 % de las personas que requirieron atención en salud mental la recibieron, lo que evidencia brechas importantes en el acceso y la continuidad de los tratamientos.

Trabajo y salud mental: una relación determinante

El entorno laboral juega un papel clave en este panorama. Durante 2024, se reportaron 6.569 personas atendidas en Colombia por problemas relacionados con el empleo, un 38,2% más que en 2023 y casi tres veces más que hace una década.

Las mujeres representan 62,6 % de estos casos, mientras que el grupo entre 30 y 44 años concentra el 43,2% de las atenciones, siendo la población de 40 a 44 años la más afectada, al registrar la mayor tasa de atenciones por 100.000 habitantes (26,22).

“Factores como el desempleo o las amenaza de este, condiciones laborales inadecuadas como la informalidad, la precarización, los horarios extensos, las relaciones laborales, el acoso y la elevada carga física y/o mental para realizar una labor, entre otros, estarían detonando trastornos potencialmente psíquicos o psicosociales en la población en edad productiva” destacó Solano Luque.

Panorama nacional del suicidio

Uno de los indicadores más críticos es el comportamiento del intento de suicidio. En 2024, último año del que se tienen registros consolidados, ocurrieron 30.818 casos en población en edad productiva, lo que equivale a un aumento de 18 veces respecto a los 1704 eventos reportados una década atrás.

Este comportamiento representa una tendencia al alza sostenida y un acumulado de 222.000 casos en los últimos 10 años. Por su parte, la tasa fue de 86,98 por cada 100.0000 habitantes con una mayor incidencia en jóvenes entre 15 y 19 años (30,9 % del total de eventos atendidos). A su vez, las mujeres concentraron 63,9 % de los casos.

 

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