Ambiente

Más de $8 billones se han emitido en bonos sostenibles desde 2017 en la BVC

Gráfico LR

Bancóldex, Bancolombia y Banco de Bogotá son las entidades que lideran la colocación de estos instrumentos en el mercado

Juan Camilo Quiceno

Desde 2017, Colombia ha movilizado un poco más de $8 billones a través de la Bolsa de Valores de Colombia, BVC, mediante la emisión de empréstitos para financiar proyectos con impacto social y ambiental. Bajo esta categoría se agrupan los bonos verdes (destinados a iniciativas medioambientale), los bonos sociales (enfocados en poblaciones vulnerables), los bonos sostenibles (que combinan ambos objetivos) y los bonos naranjas, orientados a la economía creativa y cultural.

El monto acumulado refleja un mercado que, aunque joven, ha demostrado señales de crecimiento sostenido a lo largo de casi una década. El año de mayor actividad fue 2021, cuando las colocaciones alcanzaron $1,8 billones, impulsadas en parte por la necesidad de financiar la reactivación económica poscovid con criterios de sostenibilidad.

Le siguió 2018, con $1,1 billones, y 2020, con cerca de $964.000 millones, cifra llamativa si se tiene en cuenta que ese año estuvo marcado por las restricciones de la pandemia.

Los cinco grandes del mercado

Cinco entidades concentran la mayor parte de estas emisiones y han apostado de manera temprana por este instrumento financiero no tradicional.

El Banco de Comercio Exterior de Colombia, Bancóldex, es con diferencia el mayor emisor de bonos de sostenibilidad del país, con $5 billones colocados desde 2017. Se trata de un banco de desarrollo de segundo piso, es decir, no atiende al público directamente, sino que canaliza recursos a través de intermediarios financieros, cuyo mandato incluye apoyar a las empresas colombianas, en especial las micro, pequeñas y medianas, en su modernización, internacionalización y adaptación a los retos del cambio climático.

Como entidad del Estado con vocación de fomento, Bancóldex ha asumido un rol de ancla en el desarrollo del mercado local de bonos etiquetados, estableciendo estándares y generando confianza para que otros emisores sigan su camino. Los recursos que ha captado mediante estas emisiones se han destinado, entre otras cosas, a financiar proyectos de eficiencia energética, reconversión productiva sostenible y apoyo a sectores con alto potencial de generación de empleo.

Con $2,4 billones emitidos, Bancolombia es el segundo mayor emisor y el actor privado más relevante del mercado. Es el banco más grande de Colombia por activos y uno de los más importantes de América Latina. Su participación activa en este segmento refleja una estrategia deliberada de alineación con los criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) que cada vez más exigen los inversionistas institucionales nacionales e internacionales. Sus emisiones han servido para financiar desde proyectos de energías renovables y construcción sostenible hasta iniciativas de inclusión financiera en regiones apartadas del país.

El Banco de Bogotá, parte del Grupo Aval (el conglomerado financiero más grande del país), ha colocado $1,6 billones en bonos de sostenibilidad, empatado en monto con el Icetex. Fundado en 1870, es el banco privado más antiguo de Colombia y uno de los de mayor presencia en Centroamérica.

Su participación en este mercado responde tanto a la demanda de inversionistas que buscan activos con impacto como a los compromisos que el Grupo Aval ha adquirido en materia de finanzas sostenibles. Los recursos captados por esta vía se han orientado a financiar proyectos con criterios ambientales y sociales verificados por terceros, lo que refuerza la credibilidad de sus emisiones.

El Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior (Icetex) también suma $1,6 billones en este mercado, pero su caso es particularmente significativo. A diferencia de los bancos comerciales, el Icetex es una entidad del Estado cuya razón de ser es facilitar el acceso a la educación superior de colombianos con talento y sin suficientes recursos económicos.

Sus bonos son, por definición, sociales: los recursos que capta en el mercado de capitales se destinan directamente a ampliar su cartera de créditos educativos, con lo que el impacto social de cada emisión es directo, medible y profundo.

Corficolombiana, la corporación financiera del Grupo Aval especializada en inversión en infraestructura y sectores estratégicos de la economía real, cierra el top cinco con $1 billón emitido. A diferencia de los bancos comerciales, actúa principalmente como inversionista y desarrollador de proyectos en sectores como energía, gas, hotelería y agro-industria.

Su presencia en el mercado de bonos sostenibles es relevante porque conecta la financiación a través de la BVC con proyectos de infraestructura de largo plazo —autopistas, redes de energía, plantas industriales— que deben cumplir estándares ambientales y sociales verificados. Esto amplía el universo de activos que pueden ser financiados con estas herramientas más allá del crédito bancario tradicional.

La suma de $8,05 billones en casi una década es un logro que habría sido impensable en 2016, cuando el mercado colombiano de bonos sostenibles prácticamente no existía. Sin embargo, el análisis de la evolución anual revela también una volatilidad que invita a la reflexión: los montos colocados han oscilado entre $531.000 millones en 2019 y $1,8 billones en 2021, sin una tendencia de crecimiento lineal clara.

Para que este mercado madure y cumpla su potencial como herramienta de financiación de la transición energética y el desarrollo social de Colombia, serán necesarios marcos regulatorios más robustos, mayor diversidad de emisores —especialmente del sector real y de los territorios— y una demanda inversionista que siga creciendo en sofisticación y compromiso con el impacto.

Nicolás Mayorga Mora, gerente senior de emisiones y operaciones especiales de la Bolsa de Valores de Colombia, había mencionado en Foro LR que es posible pensar, por ejemplo, en crear incentivos tributarios aplicables a los bonos verdes.

"No hay mandatos ni incentivos claros para tener bonos verdes y activos de ese tipo en los portafolios (...) "Estamos muy avanzados en regulación y controles. Falta voluntad e incentivos para hacer que esto funcione", comentó.

Otro reto, a juicio de María Fernanda Manrique, líder de sostenibilidad de Bancóldex, consiste en bajar todos los instrumentos actuales al universo de las micro, pequeñas y medianas empresas, mipyme, que conforman 99% del tejido empresarial en Colombia.

TEMAS


Bolsa de Valores de Colombia - Bonos verdes