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El costo ambiental que paga el planeta por la moda rápida, vestirse en tendencia y barato

Gráfico LR

Plataformas como Shein, Temu y AliExpress han impulsado un modelo de consumo basado en precios bajos y tendencias que cambian constantemente. Sin embargo, el aumento de la producción, el uso de fibras sintéticas y la corta vida útil de las prendas están elevando la huella ambiental de la industria

Bárbara Andreina Orozco Ostos

Cada vez es más recurrente elogiar prendas de ropa que lucen otras personas que están a la moda y escuchar: “Gracias, la compré en Shein, ¡baratísimo!”.

Aunque esto ha ayudado a cientos de personas a vestirse como quieren y a ahorrar una parte importante de su presupuesto, la moda rápida está causando estragos en otros escenarios que terminan impactando no solo a la economía, sino al mundo en general.

Comprar por plataformas como Shein, Temu o AliExpress se ha convertido en una cultura gigantesca que ha penetrado mercados de distintas partes del mundo, pero que, al mismo tiempo, ha tenido grandes consecuencias. De acuerdo con cifras recopiladas por Uniform Market, esta industria es responsable de 10% de la huella de carbono global anual, una cifra superior a las emisiones de todos los vuelos internacionales y el transporte marítimo combinados.

Además, la moda rápida consume enormes cantidades de recursos naturales. La industria utiliza cerca de 141.000 millones de metros cúbicos de agua al año y los textiles sintéticos contribuyen con una parte importante de los microplásticos que terminan contaminando los océanos.

El crecimiento del sector, sin embargo, parece no detenerse. La industria de la moda rápida alcanzó un valor de US$150.820 millones y se estima que llegará a US$291.100 millones en 2032, impulsada por consumidores que encuentran en estas plataformas la posibilidad de acceder constantemente a nuevas tendencias a precios bajos.

Esto crea una gran dualidad. Aunque la moda sostenible ha ganado terreno durante los últimos años, en paralelo, cada vez más consumidores apuestan por llenar sus clósets con prendas compradas en plataformas de moda rápida.

LOS CONTRASTES

  • Ana JiménezCountry manager de GoTrendier

    "Le apostamos a la moda sostenible, siendo la clave para la reducción de residuos. En GoTrendier creemos en el poder del reuso de prendas para disminuir la huella ecológica y ahora queremos llevarlo más allá, limpiando nuestras costas".

Una prenda que cada vez dura menos tiempo

El modelo de consumo también ha cambiado. Actualmente, la ropa se utiliza entre siete y 10 veces antes de ser desechada, una reducción de más de 35% frente a los niveles registrados hace apenas 15 años.

Este comportamiento ha impulsado la producción constante de nuevas prendas y ha aumentado la generación de residuos textiles. De hecho, menos de 1% de la ropa usada se transforma posteriormente en ropa nueva, lo que evidencia las dificultades que todavía enfrenta la industria para consolidar un modelo verdaderamente circular.

A esto se suma la dependencia de materiales sintéticos. Cerca de 70% de las fibras utilizadas para fabricar prendas corresponden a materiales como poliéster, nailon, acrílico y elastano, mientras que el poliéster representa más de la mitad de las fibras empleadas en la industria.

El impacto ambiental de estos materiales es significativo. El lavado de textiles sintéticos es responsable de una parte importante de los microplásticos que llegan a los océanos, mientras que su producción también aumenta la dependencia de la industria de los combustibles fósiles.

Pero el problema no se limita al mar. El proceso de producción y teñido de las prendas también tiene consecuencias sobre los recursos hídricos. El teñido y acabado de textiles generan una parte importante de la contaminación del agua y, en países como China, algunos ríos han llegado a cambiar de color según la temporada debido a los desechos provenientes de la industria textil.

El reúso, una alternativa frente al consumo desechable

En medio del crecimiento de la moda rápida, algunas plataformas han apostado por extender la vida útil de las prendas a través de la compra y venta de ropa de segunda mano. Esta alternativa busca que una prenda que ya no es utilizada por una persona pueda continuar circulando en el mercado, en lugar de terminar rápidamente como un residuo.

“Es por esto que apostamos por la moda sostenible, siendo la clave para la reducción de residuos. En GoTrendier creemos en el poder del reúso de prendas para disminuir la huella ecológica y ahora queremos llevarlo más allá, limpiando nuestras costas y sensibilizando a propios y turistas sobre la importancia del cuidado del territorio”, afirma Ana Jiménez, country manager de GoTrendier.

La discusión, entonces, no parece centrarse únicamente en dejar de consumir moda, sino en replantear la frecuencia con la que se compra, cuánto tiempo se utiliza cada prenda y qué ocurre con ella una vez deja de ser parte del clóset.

Mientras la moda rápida continúa creciendo impulsada por precios bajos, tendencias que cambian constantemente y plataformas que facilitan comprar desde cualquier lugar, el desafío estará en encontrar un equilibrio entre el acceso a la moda y un modelo de consumo que genere una menor presión sobre los recursos naturales y la generación de residuos.

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