Responsabilidad: ¿quién responde en las empresas?

Tom Szaky

Nosotros, como empresa, tomamos muy en serio nuestro papel en la reducción y reutilización de los residuos.

¿Pero tendrían que hacer lo mismo los demás? ¿Es responsabilidad de una empresa ser buena ciudadana corporativa por iniciativa propia? ¿O nosotros, como consumidores, o el gobierno debemos desempeñar nuestro rol para el cumplimiento de este propósito? ¿En qué medida? En concreto, ¿quién es responsable por la responsabilidad de una empresa? La respuesta puede parecer simple, pero yo no la veo así. Estos y otros pensamientos han surgido con frecuencia cuando nos hemos asociado con distintas compañías en los últimos años, algunas de ellas sin ninguna cualidad “verde”, distinta a la de trabajar con el suministro que les hacemos de materiales supra-reciclados (1) para fabricar algunos de nuestros productos.

¿Será que nosotros y otras compañías “verdes” que nos asociamos con algunas empresas que antes no integraban aspectos sostenibles en sus operaciones, les estamos permitiendo obtener credibilidad sin que en realidad estén haciendo algo diferente? ¿Debemos considerar esta simple asociación como un paso adelante y esperar que esas empresas tomen medidas adicionales al ver el valor que alcanzan las ventas como resultado de producir a partir de residuos? ¿Es así como podríamos empezar a eliminar la idea de los residuos? ¿Deberían estas empresas haber avanzado más por iniciativa propia desde el principio?

Los productos basados en residuos son todavía cosa del futuro.

No veo, ni tampoco espero, en el corto plazo que los grandes productores de bienes hagan un tránsito completo para comenzar a fabricar bienes a partir de residuos o desechos que de otro modo terminarían en la basura. Esto sería tanto como pedirle a un buque de carga del tamaño de Rhode Island que haga en este momento un giro cerrado a la izquierda. Esto no va a suceder ¿Quizás un cambio incremental en una dirección semejante a la de Terracycle? Tal vez.

Pero no creo que la decisión de cambiar sea solo de las empresas.

Pasar a la condición de basura cero es decisión nuestra. De nosotros como consumidores, de nosotros como medios de comunicación, como miembros de comunidades que modificamos nuestra percepción sobre lo que vemos como deseable, sobre lo qué decidimos comprar y no comprar. Las empresas, la mayoría de las veces, sólo obedecen lo que dicta la demanda. Si persistimos en un deseo insaciable por cosas de corta duración o vida, difíciles de reciclar o de reutilizar, seremos nosotros y no las compañías quienes originemos nuestro propio problema.

¿Es culpa nuestra como individuos?
Sí, todos somos responsables por nuestras propias acciones y, como padres, de transmitirles a nuestros hijos valores sólidos y llenos de matices. Y, al mismo tiempo, si las normas de nuestra sociedad indican que no se debe tener conciencia de la vida de las cosas después de que las consumimos y todos tenemos que atender otras preocupaciones mucho más urgentes, ¿por qué debemos esperar tener este tipo de preocupaciones de conciencia ambiental, que para la mayoría de las demás personas son “atípicas”?

Empresas deben ayudar al cambio de mentalidad
Ese es un papel en el que tienen que actuar. El desafío está en cómo fabricar productos que sean atractivos para las necesidades de la gente, sus egos y sus bolsillos. A medida que incursionamos en las mentes de la sociedad, en general, cambiará lo que sus miembros piden y optan por comprar, y con ello, lo que otras empresas deciden producir. Es clave entender la responsabilidad de cada uno.