Siete consejos de expertos para crear un programa de responsabilidad social

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La inversión local en iniciativas de Responsabilidad social aumentó 34%

David Jáuregui Sarmiento - djauregui@larepublica.com.co

De acuerdo a cifras de Fenalco Solidario, en Colombia se invirtieron $745.228 millones en iniciativas de responsabilidad social empresarial (RSE), de los cuales una buena parte pertenece a programas y planes en ciudades y regiones intermedias como Caldas y Manizales.

Según los mismos datos proporcionados por la entidad, esta cifra creció 34% en comparación con 2015, lo que demuestra la tendencia a incluir los programas de responsabilidad social dentro de los modelos de negocio de las diferentes empresas.

Sin embargo, entre hacer inversiones y que sean verdaderamente pertinentes y beneficiosas tanto para la comunidad como para la empresa hay una distancia considerable, y según expertos como Lina Montoya, directora de la Fundación Bancolombia; Margarita Salazar , gerente de desarrollo sostenible de EPM o Carolina Chica, gerente senior de Alquería RSE, para presupuestar las inversiones de dicho renglón hay que tener presente, por ejemplo, que las acciones de responsabilidad sean acordes con las actividades de la empresa, su ADN y respondan a guías como la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas.

Una primera recomendación está relacionada con buscar que los programas se presupuesten desde las áreas de mayor fortaleza, desde el quehacer de la empresa. “No tiene sentido que una organización se ponga a hacer acciones que se salen de su ámbito, porque seguramente no va a ser muy fuerte”, explicó Margarita Salazar.

De acuerdo con Salazar, es fundamental que las iniciativas tengan permanencia en el tiempo, que tengan impacto y escala y, para lograr esos tres atributos y garantizarlos, lo más importante es que los programas estén alineados con las actividades de las compañías.

“La planeación del presupuesto de RSE depende en gran medida de los proyectos y programas de desarrollo de la compañía, los cuales deben estar alineados con el ADN de la empresa”, complementó Carolina Chica.

Como segunda recomendación, las expertas mencionaron que dentro del presupuesto de las actividades hay que hacer una lectura del territorio donde la organización quiere generar la práctica asociada a la RSE.

“Lo más peligroso es planificar sobre el escritorio sin conocer el territorio, sus necesidades de los grupos de interés”, agregó Salazar. Como tercera medida, las expertas aseguraron que las acciones que se emprendan bajo la óptica de RSE no pierdan de vista la sostenibilidad, pues en muchas ocasiones se ve la RSE como una actividad filantrópica, que a pesar de hacerse con el más vulnerable no es un asunto de asistencialismo, es un enfoque de negocio que concilia objetivos empresariales con el desarrollo humano. Para ello, como cuarta recomendación, seguir el marco de actuación de la agenda mundial de desarrollo a 2030 es clave.

“Aplica para todo tipo de empresas e implica hasta la escala individual, cuyos 17 objetivos dan una pauta ideal para focalizar esfuerzos”, explicó la directora de RSE de EPM.

Por último, según agregó Lina Montoya, un consejo clave es buscar alianzas de cooperación para el desarrollo mancomunado de las actividades.

“No se puede pensar que una sola empresa lo puede hacer todo, hay que trabajar también por generar alianzas con otras compañías, clientes y proveedores, para que podamos hacer sinergias y amplificar los impactos”, agregó Montoya.

LOS CONTRASTES

  • Lina MontoyaDirectora de la fundación Bancolombia

    “No se puede pensar que una sola empresa lo puede hacer todo, hay que trabajar también por generar alianzas con otras empresas”.


  • María Margarita Salazar HenaoGerente de desarrollo sostenible de EPM

    “Las organizaciones pueden hacer contribuciones muy poderosas siempre y cuando las hagan desde sus áreas de mayor fortaleza, su quehacer”.

Para la directora de la Fundación Bancolombia, además, un sexto consejo clave es focalizarse en problemáticas específicas, pues las empresas no pueden resolver todos los problemas que enfrentan las comunidades.
Una séptima medida es utilizar las fortalezas de la empresa para que las competencias del negocio aporten a la sostenibilidad de las comunidades.

Con esas recomendaciones, explicó Montoya, se pueden planear con más eficiencia los programas de RSE, pues la colaboración entre compañías, el aprovechamiento inteligente de los recursos y la compra de sus productos motivada por sus iniciativas sostenibles, mejoran el alcance de los planes.

Lo que invierten las grandes empresas
Alquería, por ejemplo, ha recibido más de 60.000 litros de leche diarios del Meta por parte de la Formación Campesina (Foca). En este programa, Alquería invierte aproximadamente unos $963 millones al año, más otros $1.500 en programas de desnutrición. EPM, por ejemplo, ha aumentado la cobertura de energía eléctrica a través del programa de electrificación rural, en el que se invirtieron $20.205 millones que han impactado 107.156 viviendas.

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