Salud

Así puede cuidar su piel de la luz artificial de los celulares y los computadores

Gráfico LR

La permanencia constante frente a las pantallas de celulares y computadores puede tener consecuencias a largo plazo en su piel

Evelyn Acevedo Rueda

Aunque muchas personas toman precauciones frente a la exposición solar por los efectos negativos que puede tener sobre la piel, pocas conocen que la luz artificial emitida por dispositivos electrónicos también puede generar consecuencias a largo plazo.

Celulares, computadores, tabletas y televisores emiten luz azul, un tipo de radiación visible que, aunque no está relacionada directamente con enfermedades como el cáncer de piel, sí puede acelerar procesos de envejecimiento cutáneo y favorecer la aparición de manchas y arrugas. Actualmente, el uso prolongado de pantallas forma parte de la rutina diaria de millones de personas, tanto en el trabajo como en el entretenimiento.

Esto ha despertado el interés de especialistas y científicos sobre el impacto que la exposición constante a la luz azul puede tener en la salud de la piel. Investigaciones publicadas en el Journal of Investigative Dermatology señalan que esta luz puede penetrar profundamente en las capas cutáneas y contribuir a la degradación del colágeno, proteína fundamental para mantener la elasticidad y firmeza de la piel. Como consecuencia, podrían aparecer signos prematuros de envejecimiento, pérdida de luminosidad y manchas difíciles de tratar. El dermatólogo Jairo Buelvas lo explica como "la suma de agresiones ambientales a las que la piel está expuesta diariamente".

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El dermatólogo Carlos Quiroz advirtió que la exposición diaria y prolongada a este tipo de luz artificial puede aumentar el riesgo de desarrollar hiperpigmentaciones resistentes a los tratamientos convencionales. “Cuando estamos expuestos de manera prolongada y diaria a la luz artificial, podemos estar predispuestos a tener manchas refractarias al tratamiento”, explicó el especialista, quien además señaló que estas alteraciones suelen requerir procedimientos más complejos para su manejo. Ante este panorama, los expertos recomiendan adoptar hábitos de protección similares a los que se utilizan frente a la radiación solar.

Una de las principales medidas es reducir el tiempo de exposición a pantallas cuando sea posible, especialmente durante jornadas extensas de trabajo o en horarios nocturnos. También se aconseja mantener los dispositivos electrónicos a una distancia mínima de 50 centímetros del rostro. Según especialistas, aumentar la distancia disminuye considerablemente la intensidad con la que la luz azul impacta directamente la piel.

Otra recomendación útil es activar el modo oscuro o “modo noche”, ya que este ajuste modifica la tonalidad de la pantalla hacia colores más cálidos y reduce la emisión de luz azul. En cuanto al cuidado dermatológico, el experto sugiere utilizar protectores solares con color que contengan óxido de hierro, un componente capaz de bloquear de forma más efectiva diferentes espectros de luz.

Además, incluir antioxidantes en la rutina de cuidado facial también puede ser beneficioso. Ingredientes como las vitaminas C, E y B3, junto con el ácido hialurónico, ayudan a reducir el daño por la radiación azul y combatir pérdida de colágeno.

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