El costo de volver a dormir bien puede ir de $1,5 hasta $5 millones para un ejecutivo
viernes, 23 de octubre de 2026
La cuenta arranca con una consulta inicial de $200.000 y aumenta según el trastorno, los estudios diagnósticos y la cobertura médica que tiene cada paciente
Para muchos ejecutivos, la jornada no termina cuando cierran el computador: las decisiones pendientes y los correos sin responder los acompañan hasta la cama y les roban el sueño. Aunque dormir poco llegó a verse como una muestra de compromiso, hoy se entiende como una deuda que tarde o temprano se paga en salud y también en dinero.
Según un sondeo realizado por LR entre clínicas del sueño, esa cuenta puede llegar a $5 millones e incluso superarlos. El punto de partida es una consulta especializada que cuesta entre $200.000 y $600.000, pero, como los problemas de sueño rara vez se resuelven en una sola cita, el valor final depende del trastorno, los estudios requeridos y la cobertura médica.
El insomnio, el trastorno más frecuente, suele implicar un menor costo, con un abordaje inicial que incluye consultas y terapia cognitivo-conductual, cuyo valor oscila entre $500.000 y $1,5 millones.
Por su parte, la apnea del sueño puede elevar la factura a entre $2 millones y $5 millones, al requerir una polisomnografía, un estudio que monitorea al paciente durante una noche, y el alquiler de un equipo de presión positiva conocido como Cpap.
El costo también aumenta cuando el caso requiere la intervención de varios especialistas, como neurólogos, psiquiatras, psicólogos o neumólogos. Según Omnia Medical Center, “cada uno evalúa distintos factores que pueden afectar el descanso, desde alteraciones respiratorias y neurológicas hasta problemas emocionales como ansiedad o estrés crónico”.
En cuanto a la cobertura, Jesús Rodríguez, líder de Neurología de LaCardio, explicó que la gran mayoría de los estudios está incluida en el Plan de Beneficios en Salud y que existen coberturas mediante medicina prepagada, planes complementarios y algunas pólizas de seguro.
En este contexto, Adrián Camilo Zamora, neurólogo somnólogo de la Fundación Santa Fe de Bogotá, señaló que han aumentado las consultas de líderes empresariales, quienes “son más conscientes de que el sueño puede afectar su capacidad mental y su capacidad estratégica para tomar decisiones durante el día”.
Esa percepción coincide con la evidencia. Rodríguez precisó que la literatura científica asocia de manera reiterada el estrés laboral, las cargas elevadas y el bajo control sobre las tareas con más insomnio. El especialista describió este vínculo como “consistente con que los cargos directivos tienen una mayor demanda de esfuerzo y, a veces, de insomnio”.
Para tratar el insomnio, la primera opción es la terapia cognitivo-conductual, una intervención psicológica que no genera dependencia y puede lograr resultados en cuatro a seis sesiones, con beneficios que se mantienen después de finalizar el tratamiento.
En la apnea, el Cpap es una de las opciones de tratamiento porque “tiene una capacidad para restaurar la respiración durante la noche, mejorar el ronquido, revertir la somnolencia durante el día y también mejorar el desempeño cognitivo”, de acuerdo con Zamora. Saldar la deuda de sueño puede costar varios millones, pero es una forma de proteger la mente.
Cada trastorno tiene su propia terapia
Además del insomnio y la apnea, las clínicas del sueño atienden otros trastornos con tratamientos específicos. Por ejemplo, la hipersomnia, que provoca somnolencia excesiva durante el día, se trata con estimulantes; mientras que el síndrome de piernas inquietas se maneja con neuromoduladores. De otro lado, para quienes tienen la fase de sueño retrasada, se usan la melatonina o la luminoterapia: la exposición controlada a la luz. Los tiempos de respuesta también varían, pues el insomnio mejora en un plazo de ocho a 12 semanas y la apnea, entre tres y seis meses.