Salud

Insomnio puede costar hasta 54 días de productividad por trabajador a las empresas

Gráfico LR.

Los trabajadores con insomnio crónico pueden perder entre 44 y 54 días de productividad al año, lo que equivale a entre 18% y 21% de un año laboral

Cristian Acosta Argote

La falta de sueño dejó de ser un asunto exclusivamente relacionado con la salud para convertirse en una preocupación creciente para las empresas. Problemas como el insomnio, la apnea del sueño y los trastornos del descanso no solo afectan el bienestar de los trabajadores, sino que también tienen un impacto directo sobre la productividad, el absentismo, los accidentes laborales y los costos de la atención médica.

De acuerdo con información del Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo, Irsst, de la Comunidad de Madrid, los trabajadores con insomnio crónico pueden perder entre 44 y 54 días de productividad al año, lo que equivale a entre 18% y 21% de un año laboral.

LOS CONTRASTES

  • Derk-Jan DijkProfesor de Sueño y Fisiología en la Universidad de Surrey

    “El trabajo por turnos se asocia con trastornos del sueño y alteraciones en los ritmos circadianos. Conlleva consecuencias negativas para la salud y un mayor riesgo de accidentes laborales”.

El deterioro del descanso afecta capacidades clave para el desempeño profesional, como la concentración, la memoria y la toma de decisiones. Como consecuencia, los empleados tardan más tiempo en completar tareas, cometen más errores y reducen su rendimiento diario, incluso cuando cumplen con su jornada laboral.

Los efectos también se reflejan en el absentismo. El mal descanso está asociado con una mayor incidencia de enfermedades físicas, problemas de salud mental y episodios de fatiga que pueden derivar en incapacidades laborales. Según los datos recopilados por el organismo español, los trabajadores con insomnio crónico pueden acumular hasta 18 días de baja laboral al año.

Además, las personas con una mala calidad de sueño presentan hasta 30% más absentismo, mientras que la apnea del sueño no tratada puede duplicar el riesgo de incapacidades superiores a 30 días.

Otro de los frentes de preocupación para las organizaciones es la seguridad laboral. La falta de descanso reduce los reflejos y la capacidad de atención, elevando el riesgo de accidentes en el lugar de trabajo. El Irsst señala que dormir poco o mal puede duplicar la probabilidad de sufrir un accidente laboral y aumentar en 88% los incidentes ocurridos durante los desplazamientos hacia el trabajo.

El impacto es especialmente relevante en sectores como transporte, logística, construcción, manufactura y salud, donde los errores derivados de la fatiga y falta de sueño pueden tener consecuencias graves tanto para los trabajadores como para terceros.

Más allá de la productividad y la seguridad, la calidad del sueño también influye en el clima organizacional. Los especialistas advierten que el descanso insuficiente afecta el estado de ánimo, incrementa los niveles de estrés y dificulta la gestión emocional, factores que pueden traducirse en conflictos internos, menor compromiso laboral y mayores dificultades para retener talento. El efecto también alcanza a los líderes empresariales. Las personas que duermen mal suelen mostrar más dificultades para gestionar equipos, tomar decisiones estratégicas y afrontar situaciones de presión, mientras que un descanso adecuado favorece la creatividad, la resolución de problemas y el liderazgo.

Ante este panorama, cada vez más organizaciones incorporan programas orientados a promover hábitos saludables de sueño como parte de sus estrategias de bienestar corporativo. Según el Irsst, las empresas que impulsan este tipo de iniciativas pueden reducir hasta 20% las bajas laborales asociadas a problemas de salud mental, absentismo y accidentes, además de fortalecer la retención de talento y mejorar el ambiente.

Los datos reflejan que el costo de dormir mal trasciende el ámbito personal y tiene implicaciones directas sobre la competitividad empresarial, en un momento en el que la productividad y el bienestar es clave.

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