Salud

Pros y contras de los alimentos hipercalóricos y cómo consumirlos para evitar enfermedades

Sondeo LR

existen preparaciones hipercalóricas utilizadas por personas que buscan aumentar su peso corporal o que están en procesos de recuperación nutricional

Sara Ibañez Pita

No todo lo que suma calorías de golpe es enemigo de la salud: aunque un batido de proteína y una comida rápida pueden tener una densidad energética similar, sus efectos en el cuerpo son opuestos. Allí está la trampa que cada vez más jóvenes ignoran al incorporar alimentos hipercalóricos en sus dietas sin tener en cuenta los riesgos a los que se exponen.

De acuerdo con la última Encuesta Nacional de Situación Nutricional, ocho de cada diez adolescentes colombianos consumen productos de paquete de manera habitual, mientras que apenas uno de cada diez alcanza la cantidad recomendada de frutas y verduras al día.

Los alimentos hipercalóricos, según explicó la nutricionista Daniela Bellizia, son “preparaciones que aportan mucha energía en un volumen reducido y que pueden ser saludables o no, dependiendo del caso”.

Por una parte, existen preparaciones hipercalóricas y densas en nutrientes utilizadas por personas que buscan aumentar su peso corporal o que están en procesos de recuperación nutricional, así como por deportistas que tienen un gasto energético demasiado alto. Algunos ejemplos son los batidos caseros o los suplementos ya preparados.

Sin embargo, en el lado negativo, “están las comidas rápidas, que son altas en grasas totales, grasas saturadas, carbohidratos totales y azúcares simples. También son muy densas calóricamente”, dijo Bellizia. Dentro de este grupo se encuentran los paquetes de papas, los helados y las gaseosas, los cuales pueden impactar negativamente la salud de quienes los consumen regularmente porque favorecen la obesidad y el aumento del colesterol y los triglicéridos.

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Sobre este punto, Bellizia recalcó que “si son altos en grasas totales o saturadas, afectan al sistema hormonal, particularmente los niveles de insulina, incrementan el riesgo de padecer diabetes y generan consecuencias para el sistema cardiovascular, ya que aumentan el riesgo de infartos, ACV e hipertensión”.

A esto se suman afectaciones al microbioma y la microbiota del sistema digestivo, pues los alimentos hipercalóricos pueden aumentar el riesgo de patologías gastrointestinales y fomentar la inflamación de bajo grado.

Bellizia enfatizó que “abusar de la comida ‘saludable’, hipercalórica pero ultraprocesada, no es recomendable, teniendo en cuenta que el exceso de químicos, conservantes, grasas y azúcares puede ser un factor de riesgo para algunos tipos de cáncer”.

En línea con estos puntos, la recomendación no es eliminar los alimentos hipercalóricos, sino elegir mejor. Por ejemplo, se pueden reemplazar por opciones densas en nutrientes y calorías.

Con base en el objetivo y el estado de salud de cada persona, se pueden incorporar a la dieta frutos secos, semillas, aguacate, aceite de oliva extra virgen, pescados azules como el salmón, lácteos enteros, quinoa, avena, batata, chocolate oscuro, legumbres, arroz integral y huevos enteros, además de frutas en batidos o barritas caseras sin ultraprocesar.

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