Salud

Quienes usan la IA para rendir en el trabajo tienen hoy un mayor riesgo de agotamiento

Gráfico LR

El estudio del Upwork Research Institute señala que 77% de los ejecutivos reporta mejoras en productividad y plantea el reto de preservar el bienestar

Sofía Gómez Villegas

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El Upwork Research Institute reveló un hallazgo que debería preocupar a cualquier consejo directivo: la inteligencia artificial impulsa la productividad, pero también puede afectar la salud mental de quienes más la utilizan.

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Según el estudio, 77% de los ejecutivos reporta mejoras concretas en la productividad gracias a la IA, mientras que los empleados aseguran ser 40% más eficientes con el uso de estas herramientas tecnológicas.

Sin embargo, el panorama también tiene un lado preocupante: quienes más recurren a la IA para mejorar su rendimiento tienen 88% más probabilidades de sufrir agotamiento severo y el doble de probabilidades de renunciar a su trabajo.

La paradoja es incómoda para quienes toman decisiones. Las empresas celebran la eficiencia y fijan metas más ambiciosas, pero ese mismo ritmo puede convertirse en una trampa. Cuando una herramienta permite hacer más en menos tiempo, la expectativa suele ajustarse al alza y el margen para respirar se reduce.

El riesgo va más allá del agotamiento asociado al uso de la tecnología y también se refleja en las relaciones laborales. Entre los empleados más productivos con IA, 85% reconoce que trata con más amabilidad a los sistemas artificiales que a sus colegas, mientras que 67% confía más en la IA que en sus compañeros y 64% asegura llevarse mejor con esta tecnología que con las personas.

Una máquina no experimenta cansancio ni tiene emociones propias, y esa disponibilidad resulta atractiva en jornadas agotadoras. Pero la comodidad puede tener un costo: cuando las interacciones con la IA desplazan las conversaciones humanas, pueden debilitar los vínculos de confianza y apoyo mutuo entre las personas.

En la alta dirección, ese desplazamiento puede ser especialmente delicado. Los líderes suelen experimentar una soledad propia del cargo: hay decisiones que no pueden compartirse con todos y preocupaciones que difícilmente se comentan con el equipo de trabajo.

Si además recurren a la IA como interlocutor principal, pueden alejarse de las redes de apoyo, integradas por colegas, mentores o pares, que ayudan a procesar el estrés, contrastar ideas y detectar a tiempo las señales de desgaste.

El agotamiento severo y la intención de renunciar pueden ser, en ese contexto, síntomas de un problema más profundo que el exceso de trabajo.Por eso, el debate no debería centrarse únicamente en cuánto aumenta la productividad, sino también en qué se sacrifica para conseguirlo y quién asume las consecuencias.

Los consejos directivos deben evaluar el impacto de la IA no solo en los resultados, sino también en el bienestar de los empleados, y preservar los espacios de interacción humana, empezando por sus propios líderes.

La discusión va más allá del uso de estas nuevas herramientas y pone sobre la mesa una alerta sobre la salud mental en las organizaciones.

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