Retiro empresarial por US$500.000 de Plex en Honduras sale mal y supera a The Office
martes, 14 de abril de 2026
Al ser cuestionado por el resultado del retiro, Valory señaló, lejos de arrepentirse, que el ejercicio fue un éxito. "El viaje, literalmente, une al grupo", afirmó al Wall Street Journal
Las plataformas de streaming cuentan con grandes comedías basadas en las situaciones más cotidianas. Una de ellas es The Office, donde las locuras de Michael Scott, el manager regional de una empresa de papel, lleva a su equipo a situaciones límite o, al menos bizarras. Plex, la plataforma de streaming estadounidense, decidió llevar esa premisa a otro nivel.
En 2017, Plex decidió llevar a sus 120 empleados, que trabajaban en remoto, a un retiro empresarial en Honduras para conectar. El costo del alojamiento y las actividades superó los US$500.000. Todo bajo la premisa del reality "Suvivor". Lo que parecía, para algunos empleados, una experiencia relajante, terminó en un replanteo de su carrera profesional.
El CEO de Plex, Keith Valory, jugaría un papel similar al del presentador de "Survivor", Jeff Probst. Algo similar pasó en un capítulo de The Office, cuando Michael Scott llevó a su equipo a la playa para, con pruebas de las mismas características, escoger a su sucesor en el cargo de manager regional.
The Wall Street Journal, WSJ, sacó a la luz cómo fue ese retiro, que de calma tuvo poco. "A medida que nos íbamos acercando, había torres con guardias armados alrededor de la propiedad. Gente con metralletas y esas cosas. Mucha gente reaccionó: '¿A dónde estamos yendo?'", indicó el Chief Production Officer de la empresa, Scott Olechowski.
Mientras llegaban los primeros buses, el director ejecutivo ya estaba en el baño, debido a una infección estomacal por la comida del resort donde se iba a llevar a cabo el retiro. Y, como dicen el adagio popular, "lo que mal empieza, mal acaba".
A la llegada, el resort los esperaba con pastelería para todo el equipo. Sin embargo, los pastelitos tenían un problema. "Para sorprendernos, hicieron 100 cupcakes con el logo de la empresa equivocado", afirmó Sean Hoff, de 42 años, fundador de Moniker Partners, la agencia independiente de retiros corporativos que planeó el viaje.
Hoff contaba al WSJ que "unas tres semanas antes de llegar a Honduras, recibimos un correo del gerente general del hotel que decía 'Me voy. Les deseo lo mejor con su retiro'. Supe que algo andaba mal", admitió.
Además, tres días después, recibió otro correo. El mail informaba que el chef principal ya no estaría en el hotel. Más de 120 personas sería alimentadas y cuidadas en simultaneo en un hotel sin su cabeza en hospitalidad ni el responsable de la cocina. ¿Qué podría salir mal?
Las experiencias de los empleados
Una de las actividades favoritas en un destino tropical es la playa, que ayuda a destensar desde el sonido de las olas chocando con la arena. Pero cuando los empleados llegaron al mar, el plan no era relajarse: era un ejercicio militar. "Estamos haciendo cuerpo a tierra (arrastrándonos como soldados) en la playa. Hacía 38 grados (100 °F)", comentó Greta Schlender, de 41 años y gerente senior de producto, al WSJ.
Durante otra de las dinámicas, un trabajador sufrió el ataque de un grupo de hormigas de fuego, lo que requirió una dosis urgente de antihistamínicos. Como no había pastillas disponibles, tuvieron que darle una inyección directa en la zona afectada.
A esto se sumó el caos del hotel "de lujo": sin chef principal, la comida se servía medio cruda, mientras que los cortes de luz y agua eran constantes debido a unos paneles solares descuidados que dejaban el lugar a oscuras.
La situación fue tan crítica que Hoff sufrió una crisis de deshidratación y taquicardias por el estrés y el calor, terminando en una ambulancia donde los médicos le advirtieron que su salud corría grave peligro.
Una de las noches, el resort organizó lo que prometía ser una cena idílica frente al mar, pero se transformó en otra emergencia médica cuando una plaga de pulgas de arena atacó a los invitados, obligando a medicar a gran parte de la plantilla.
Los problemas continuaron durante una visita solidaria a la isla de Utila. La pequeña pista de aterrizaje, que solo podía recibir aviones de ocho puestos y carecía de luces, cerró al anochecer y dejó a varios empleados varados. Entre los atrapados, una mujer sufrió una recaída de su enfermedad al terminarse el efecto de su medicina, necesitando que un médico local le administrara una vía intravenosa de urgencia.
Al final, los "náufragos corporativos" decidieron tomarse el incidente con filosofía, mientras pasaban la noche entre cervezas y música reggae hasta que amaneció y pudieron volar de vuelta.
Después de estas actividades desgastantes, todos buscarían un descanso. Lo que Rick Phillips, un ingeniero senior de software en Plex, no esperaba era encontrar una rata en su cuarto de hotel. "Llamé a la recepción. Dije: 'Hay una especie de cosa, como un roedor grande, aquí'", afirmó Phillips.
Al ser cuestionado por el resultado del retiro, Valory señaló, lejos de arrepentirse, que el ejercicio fue un éxito. "El viaje, literalmente, une al grupo. Lo más importante es que las personas se conectan, lo que ayuda a dejar claro lo que queremos lograr como empresa", afirmó al WSJ.